...mil años después, cuando otros gatos desordenan mis noches de locura
23 mayo 2010
30 diciembre 2009
Piraniñas
así y todo las niñitas ahora se visten de plástico, usan los colores del arco iris y salen a la calle diciendo frasecitas aprendidas y nunca entendidas como 'queremos un cambio, ya está bueno de corrupción, no han hecho nada y qué lindo es Chile'. Dicen cosas extrañas, modulan de manera extrañas, viven en calles extrañas y casas extrañas, tienen padres extraños y el lavamanos de su baño nunca es muy común y corriente. Son niñitas que creen en la amabilidad, creen en las buenas intenciones, creen que ser cordial y educadas basta para hacer feliz a la sociedad, creen que todo se arregla con un par de billetes y copiando el modelo europeo. Esas niñitas no conocen el modelo europeo, pero es lo que les gusta decir. Habría que ver si conocen algo de historia las niñitas, de más que sí, de más, seguro que sí; habría que ver cómo analizan esa historia, las niñitas, si es que la palpan, si es que la sienten, si es que la entienden, si es que les duele, si es que las hiere, si es que las toca, si es que la entienden (!), si es que tienen algo en común. Ay, qué niñitas, traviesas niñitas que se juntan en la plaza de Linares o cualquier ciudad con otras igual que ellas, del mismo colegio, Alborada School, por ejemplo (ésos que protestaron contra la Presidenta porque parecía nana, ésos que tienen nana), y se reúnen y llevan banderas y sonrisas pero a nadie miran a la cara porque no son de su clase, porque ellas y ellos son de la elite, eso debe quedar claro, por algo apoyan a ese candidato, por algo se representan con ese partido... ay, qué niñitas, con ojos claros, la mayoría, amigas de mis amigos, para mal-rato mío, que no saben para dónde va la micro, que nunca en su vida se han subido a una micro, que nunca se subirán a ésa porque no saben para donde va... y lo peor de todo es que tampoco saben de dónde viene esa micro y peor que eso es que creen que no importa y, peor que eso, es que quienes las rodean les dice que no importa, que hay que olvidar, que ignoren a los resentidos, que no escuchen, que no vean, que miren adelante, que sonrían.
03 octubre 2009
Nos sobran los motivos
Pero quizás alguna vez volvamos a ser enemigo y eso quizás sería bueno y sería bueno quizás que fuese bueno y si quizás será bueno entonces pa qué me quejo...
Pero es que la cagué, ya lo sabes, ensucié con el barro de mis zapatos tus manos tan lindas, tan cálidas, tan suaves, que no hacían más que sostenerme mientras yo trataba de alcanzar la estrella, esa estrella ¿te acordai? Y yo todo el rato pendiente de llegar más alto que ni siquiera me importaba si me caía o no, si te dolía o no, si te pesaba o no. Yo sabía que tú estabas quietecito y que hasta eras feliz y, lo que más me gusta, quizás hasta te burlabas de mí y mi inocencia o ingenuidad, pero seguías ahí, con las manos embarradas y sin ver ni una puta estrella porque yo te las tapaba. Hasta que pisé mal y me saqué la cresta y tú creíste que no me dolió.
Me ayudaste a levantarme y mi mano se ensució con tu mano que se ensució con el barro de mi zapato... y ahora me sueltas y aquí estoy, sucia y sin estrellas, aporreada pero en pie.
Pero es que la cagué, ya lo sabes, ensucié con el barro de mis zapatos tus manos tan lindas, tan cálidas, tan suaves, que no hacían más que sostenerme mientras yo trataba de alcanzar la estrella, esa estrella ¿te acordai? Y yo todo el rato pendiente de llegar más alto que ni siquiera me importaba si me caía o no, si te dolía o no, si te pesaba o no. Yo sabía que tú estabas quietecito y que hasta eras feliz y, lo que más me gusta, quizás hasta te burlabas de mí y mi inocencia o ingenuidad, pero seguías ahí, con las manos embarradas y sin ver ni una puta estrella porque yo te las tapaba. Hasta que pisé mal y me saqué la cresta y tú creíste que no me dolió.
Me ayudaste a levantarme y mi mano se ensució con tu mano que se ensució con el barro de mi zapato... y ahora me sueltas y aquí estoy, sucia y sin estrellas, aporreada pero en pie.
17 septiembre 2009
Abigeato
¿Cómo puedes negarme que sueñe? Tú eres quien no duerme. ¿Por qué en nombre de la justicia cometes tanta injusticia? ¿Por qué le quitas el pan a tu hermano para dárselo a tus jefes?
Te desvelas en este 18 en que todos zapateamos de alegría para arruinarles su negocio a nuestros pobres campesinos, te preocupas de quitarle la carne al anciano con sus hijos, al del monte, al del campo, todo por no tener permisos legales. ¿Qué saben ellos que hay tener permiso para subsistir?
Pobre gente, que mientras cantan a Illapu o a Víctor Jara, que mientras escuchan una cueca y conversan alegremente, haciendo planes de lo que harán con esa carne, de lo que harán con esa plata, que mientras la señora en la cocina prepara el fuego y el agua, que mientras los niños corren por el patio húmedo, alegres y expectantes, llegas tú y le arrebatas las proyecciones, la felicidad, las fiestas patrias. Llegas tú con tu uniforme de gran señor y no haces más que seguir órdenes, proceder, y luego dártelas de gran héroe por quitarles un vacuno a los campesinos.
Qué manera de perder tu tiempo, señor de verde, cuando en otros puntos de la ciudad hay hombres que matan a sus mujeres, que golpean a sus hijos, mientras tus colegas prostituyen a los niños, mientras tus jefes roban desde nuestros bolsillos, mientras los delincuentes que se te escaparon de las manos bailan cueca con la fiscal, mientras el señor juez come de la carne que decomisaste ayer, mientras el comisario se droga con la cocaína que decomisaste anteayer, mientras yo me burlo de tu procedimiento de hoy.
¿Y se acabó tu alegría o el sereno te conforma? ¿Por qué en nombre de la justicia te olvidas que eres persona y que el anciano de ojos llorosos no tendrá qué comer en el 18?
Quítate el uniforme, quítale la máscara a tu mayor, ven a bailar una pachanga conmigo, tomémonos unas chichas… deja a la gente vivir, deja de lado esa cobarde manía de cortar el hilo por lo más delgado… deja a mi gente, señor de verde, no le hagas más miserable su miseria.
Te desvelas en este 18 en que todos zapateamos de alegría para arruinarles su negocio a nuestros pobres campesinos, te preocupas de quitarle la carne al anciano con sus hijos, al del monte, al del campo, todo por no tener permisos legales. ¿Qué saben ellos que hay tener permiso para subsistir?
Pobre gente, que mientras cantan a Illapu o a Víctor Jara, que mientras escuchan una cueca y conversan alegremente, haciendo planes de lo que harán con esa carne, de lo que harán con esa plata, que mientras la señora en la cocina prepara el fuego y el agua, que mientras los niños corren por el patio húmedo, alegres y expectantes, llegas tú y le arrebatas las proyecciones, la felicidad, las fiestas patrias. Llegas tú con tu uniforme de gran señor y no haces más que seguir órdenes, proceder, y luego dártelas de gran héroe por quitarles un vacuno a los campesinos.
Qué manera de perder tu tiempo, señor de verde, cuando en otros puntos de la ciudad hay hombres que matan a sus mujeres, que golpean a sus hijos, mientras tus colegas prostituyen a los niños, mientras tus jefes roban desde nuestros bolsillos, mientras los delincuentes que se te escaparon de las manos bailan cueca con la fiscal, mientras el señor juez come de la carne que decomisaste ayer, mientras el comisario se droga con la cocaína que decomisaste anteayer, mientras yo me burlo de tu procedimiento de hoy.
¿Y se acabó tu alegría o el sereno te conforma? ¿Por qué en nombre de la justicia te olvidas que eres persona y que el anciano de ojos llorosos no tendrá qué comer en el 18?
Quítate el uniforme, quítale la máscara a tu mayor, ven a bailar una pachanga conmigo, tomémonos unas chichas… deja a la gente vivir, deja de lado esa cobarde manía de cortar el hilo por lo más delgado… deja a mi gente, señor de verde, no le hagas más miserable su miseria.
18 julio 2009
Otros gatos
El gato estaba borracho y no quiso arañar, sólo moder un poco, maullar con las fuerzas que le quedaban, y frotarse contra mi cuello como si aún quedara en mí algo de olor y en él algo de olfato.
Se le erizaron los pelos y la cola se curvó, entre el humo y la risa cerró los ojos y fingió fingir que fingía dormir. Pero lo hizo, aunque nunca se lo contaré.
Así, entre ese gato y otro gato, camada de gatos, jauría de gatos, bandada de gatos, manada de gatos, se fue pasando el tiempo y muriendo los años.
Llegó el invierno. Pasó el Otoño. O-Toño.
Se le erizaron los pelos y la cola se curvó, entre el humo y la risa cerró los ojos y fingió fingir que fingía dormir. Pero lo hizo, aunque nunca se lo contaré.
Así, entre ese gato y otro gato, camada de gatos, jauría de gatos, bandada de gatos, manada de gatos, se fue pasando el tiempo y muriendo los años.
Llegó el invierno. Pasó el Otoño. O-Toño.
07 julio 2009
Todavía no has comenzado a pensar
Tú no cometiste tantos errores ni has cargado con culpas fundamentadas, nunca viste la calle en blanco y negro, nunca botaste de tus entrañas la vida ni la muerte, nunca mordiste tu labio inferior hasta sangrar (ni el mío), nunca viste marcharse tu sangre ni al cielo dividido en dos, nunca creíste en el infierno ni en algo superior a ti, nunca comiste barro servido en plato ni pan recogido del suelo… sea cual sea el sentido hacia el que te vuelvas.
Te sorprendiste porque estabas confundido y te angustiaste cuando viste la luz. Y tus palabras sonaron estancadas, hundidas, perdidas, ausentes. Tus palabras sonaron a despedida y para qué si ya te había ido, y para qué si nunca habías estado, y para qué si cuando noté tu presencia ya tratabas de ignorarme ¿O siempre lo habías hecho? (Sí y no) Pero nunca supiste frente a quién estabas; me reconociste hasta con ropa de seda, pero con mi atuendo real fuiste incapaz de mirarme. Saliste corriendo y no te has dado ni darás cuenta. Te hiciste vulnerable a tu asombro y te convertiste en víctima. Sufriste, no por mí (ni por ella ni él), sino por ese algo que no te dejó dormir, ni tocar, ni beber, ni entrar. Por eso que siempre ha tenido que ver sólo contigo… sea cual sea el sentido hacia el que te vuelvas.
Te sorprendiste porque estabas confundido y te angustiaste cuando viste la luz. Y tus palabras sonaron estancadas, hundidas, perdidas, ausentes. Tus palabras sonaron a despedida y para qué si ya te había ido, y para qué si nunca habías estado, y para qué si cuando noté tu presencia ya tratabas de ignorarme ¿O siempre lo habías hecho? (Sí y no) Pero nunca supiste frente a quién estabas; me reconociste hasta con ropa de seda, pero con mi atuendo real fuiste incapaz de mirarme. Saliste corriendo y no te has dado ni darás cuenta. Te hiciste vulnerable a tu asombro y te convertiste en víctima. Sufriste, no por mí (ni por ella ni él), sino por ese algo que no te dejó dormir, ni tocar, ni beber, ni entrar. Por eso que siempre ha tenido que ver sólo contigo… sea cual sea el sentido hacia el que te vuelvas.
11 junio 2009
Naa más
No, no creo. Debe estar bromeando. Debe estar enojado. Debe estar dolido. Debe querer vengarse por algo. Sí, por esa noche en que no le abrí la puerta. O por esa vez en que no pude, simplemente. O por la otra, en que no acepté su mensaje con cobro revertido.
No, no está bromeando. Es verdad.
Nos llegó el día.
No. No llegó el día. Así queda mejor.
No, no está bromeando. Es verdad.
Nos llegó el día.
No. No llegó el día. Así queda mejor.
01 junio 2009
08 mayo 2009
Corriente de la inconsciencia
Miraste el techo y luego me miraste a mí y dijiste algo que no recuerdo o probablemente no escuché. Seguramente no escuché. Miraste la escala y avanzaste un paso, creí que querías seguirme y ni te cuento lo que bajó y subió en mi estómago mientras estaba segura que todas mis dudas se esfumarían. Luego te detuviste suavemente como aterrizando sobre una nube como sin saber lo que hacías como sin querer hacer nada como queriendo querer algo como sin querer queriendo. Y tus labios siempre tentadores me parecieron amenazantes pero lejanos pero huidizos pero ajenos pero ausentes. Te ausentabas y en tu inercia creí tenerte sólo para mí (sólo de solamente, no solo de soledad) y creí que tú querías que yo creyera que yo entendiera que yo mirara el techo y luego a ti y viera lo que sólo tú veías. Reíste medio burlonamente y yo adiviné porqué lo hacías y no me lo quisite decir -nunca me lo dirás- por verguenza ajena porque no me harías sentir mal por nada del mundo pero yo sé que tu piensas que te sigo y que te busco y todo es cierto, todo es cierto. No, tengo frío, dices tú y yo me subo mi cuello de la chaqueta para abrigarte y para que pienses que también tengo frío y por lo mismo yo tampoco. Entonces quisiste abrazarme y no lo hiciste y nunca lo harás y yo que sí y tú que no y moviste los labios como queriendo despedirte pero que no sonara como despedida y casi pierdo la educación y te digo que te quiero pero un beso rápido alejado de mis labios me hizo perder la paciencia y subir sin mirar atrás. Y tú que ibas y yo que me ahogaba.
18 abril 2009
Habrá que declarárseles inocente
Nadie sabe en qué momento les llegó el olvido. Y no es que les haya llegado rotundamente, ni siquiera parcialmente, ni siquiera levente. Si a quién se le va a olvidar eso, a quién. Es sólo que llegó un momento en que, por motivos muy obvios y que no conocemos, dejó de importarles. Así de simple. Dejó de dolerles. Dejaron de extrañarte y de llamar a tu número y de soñar contigo y de anhelar volver a verte. Llegaron a pensar que estabas muertos y hasta les asentaba cómodamente esa idea.
Pero yo ayer te compré flores y hoy no fui. No importa, te las mandé. Pero no es olvido, es dolor, y eso sigue siendo enormemente perdonable. Porque yo te pienso, te llamo a tu número pensando que contestarás, te escribo, te lloro. De vez en cuando te voy a ver. No a ti, no, a ti ya no te veo. Veo eso, eso que levantaron, ese altar. Eso veo. Y lo decoro y lo limpio y le coloco flores. Eso es criticable, pero sigue siendo perdonable.
Pero en cambio ellos, ellos, ellos. Míralos. Quien los viera y quien los vio. Ellos que hasta se sentían con más derecho que yo de hablarte, mirarte, cantarte. Ellos que más de una vez me miraron despectivamente, se rieron de mi amor incestuoso, se mofaron de tu indiferencia ante mí. Y tú que eras tan leso.
Noooo, la vida no te prepara para las consecuencias de la muerte. Míralos no más, mírate tú y mírame a mí. ¿A caso fueron ellos los que entraron pálidos y llorosos contigo al hospital? ¿A caso ellos te acompañaron en tu agonía y les dio la 'previa' ese consuelo que sólo a mí me dio? ¿A caso fueron ellos los que tuvieron el derecho y el espacio de llorar ampliamente en el frío pabellón de la morgue? No, cierto. Tampoco ellos te fueron a buscar al médico legal. Sin embargo, de todos modos, yo los consolé. Entonces, en medio del surrealismo del dolor, dijeron que tú me querías mucho y yo hasta les creí. Pero eso es lo de menos.
Recordarás tú, al igual que yo, cuando cumpliste 18 años y nos dejaste con la pobre torta hecha, con la mesa servida, con un pobre cóctel preparado con amor por nosotros, con papá sentado en la cabecera de mesa y Joel en el piso jugando con una pelota. 'Hijo, ven, vamos a cantar el cumpleaños feliz'. Y tú no dijiste nada, nunca decías nada, y saliste, y te fuiste, y no volviste hasta el día siguiente. Nosotros, sin palabras, sin críticas -porque todo te lo perdonábamos, porque siempre fuiste un semidios- comimos con la garganta hecha un nudo y no cantamos cumpleaños feliz. De todos modos te dejamos algo de torta.
Y salías todos los sábados en la noche y nunca te molestó que te llamáramos, pero a ellos sí les molestaba. Y no estabas con nosotros por estar con ellos. Y adelante de ellos hasta te avergonzabas, quizás, de nosotros. Y ellos disfrutaban de eso. Y ellos creían tenerte para siempre.
¿Ves lo que pasó? ¿Ves tú quiénes son ahora los que te piensan y te sueñan y te llaman y te escriben? ¿Ves quiénes son los que llevan flores y gastan la plata que no tienen por hacer algo medianamente digno, algo a tu altura?
No tengo nada contra ellos, si qué culpa tienen de que no hayas transcendido en sus vidas. Como decías tú, habrá que declarárseles inocente.
Pero me da rabia que te hagan estar muerto, que lo crean, que lo acepten. Me da rabia. Porque, sin escarbar en dolores no tan viejos, perfectamente podría estar uno de ellos en tu lugar, y no tú, que eres mucho más útil y extrañable. No tú, que eres mi hermano. Nunca he deseado mal a nadie, esa fue mi primera vez, cuando dije 'por qué cresta no se murió ese weón y no Job'. Y lo sigo pensando. Y lo seguiré pensando.
Ellos ya no piensan en eso. A ellos ya se les pasó la muerte.
Pero yo ayer te compré flores y hoy no fui. No importa, te las mandé. Pero no es olvido, es dolor, y eso sigue siendo enormemente perdonable. Porque yo te pienso, te llamo a tu número pensando que contestarás, te escribo, te lloro. De vez en cuando te voy a ver. No a ti, no, a ti ya no te veo. Veo eso, eso que levantaron, ese altar. Eso veo. Y lo decoro y lo limpio y le coloco flores. Eso es criticable, pero sigue siendo perdonable.
Pero en cambio ellos, ellos, ellos. Míralos. Quien los viera y quien los vio. Ellos que hasta se sentían con más derecho que yo de hablarte, mirarte, cantarte. Ellos que más de una vez me miraron despectivamente, se rieron de mi amor incestuoso, se mofaron de tu indiferencia ante mí. Y tú que eras tan leso.
Noooo, la vida no te prepara para las consecuencias de la muerte. Míralos no más, mírate tú y mírame a mí. ¿A caso fueron ellos los que entraron pálidos y llorosos contigo al hospital? ¿A caso ellos te acompañaron en tu agonía y les dio la 'previa' ese consuelo que sólo a mí me dio? ¿A caso fueron ellos los que tuvieron el derecho y el espacio de llorar ampliamente en el frío pabellón de la morgue? No, cierto. Tampoco ellos te fueron a buscar al médico legal. Sin embargo, de todos modos, yo los consolé. Entonces, en medio del surrealismo del dolor, dijeron que tú me querías mucho y yo hasta les creí. Pero eso es lo de menos.
Recordarás tú, al igual que yo, cuando cumpliste 18 años y nos dejaste con la pobre torta hecha, con la mesa servida, con un pobre cóctel preparado con amor por nosotros, con papá sentado en la cabecera de mesa y Joel en el piso jugando con una pelota. 'Hijo, ven, vamos a cantar el cumpleaños feliz'. Y tú no dijiste nada, nunca decías nada, y saliste, y te fuiste, y no volviste hasta el día siguiente. Nosotros, sin palabras, sin críticas -porque todo te lo perdonábamos, porque siempre fuiste un semidios- comimos con la garganta hecha un nudo y no cantamos cumpleaños feliz. De todos modos te dejamos algo de torta.
Y salías todos los sábados en la noche y nunca te molestó que te llamáramos, pero a ellos sí les molestaba. Y no estabas con nosotros por estar con ellos. Y adelante de ellos hasta te avergonzabas, quizás, de nosotros. Y ellos disfrutaban de eso. Y ellos creían tenerte para siempre.
¿Ves lo que pasó? ¿Ves tú quiénes son ahora los que te piensan y te sueñan y te llaman y te escriben? ¿Ves quiénes son los que llevan flores y gastan la plata que no tienen por hacer algo medianamente digno, algo a tu altura?
No tengo nada contra ellos, si qué culpa tienen de que no hayas transcendido en sus vidas. Como decías tú, habrá que declarárseles inocente.
Pero me da rabia que te hagan estar muerto, que lo crean, que lo acepten. Me da rabia. Porque, sin escarbar en dolores no tan viejos, perfectamente podría estar uno de ellos en tu lugar, y no tú, que eres mucho más útil y extrañable. No tú, que eres mi hermano. Nunca he deseado mal a nadie, esa fue mi primera vez, cuando dije 'por qué cresta no se murió ese weón y no Job'. Y lo sigo pensando. Y lo seguiré pensando.
Ellos ya no piensan en eso. A ellos ya se les pasó la muerte.
10 abril 2009
En el cine
Cuatro de la tarde (a veces las seis)
Hola, hola, hola... abre la puerta, huachis. Azul y negro, todo ancho. Firma ¿firmaste bien? (jajaja)
guets ap men!! Puras sinópsis en inglés.
Taquilla. Buenas tardes, página 6... perdón, sala 6, adelante. Amm, le entregué el boleto equivocado, es la otra parte, perdón. ¿Y qué hiciste anoche? Naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. La weá flaite. ¿flaite tatoha? no me parece. Sí, weon, flaite. Suena el teléfono. ¿Taquilla? ¿y qué hiciste anoche? (el llamado es desde boletería) naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. Cacha, yo andaba al lado ¿qué trajiste pa colar? Krispo. Otra vez la misma weá, puta que erís irresponsable, no importa, yo te traje arroz con longaniza, y te lo comís todo. No me hinchís, ya, cuelga que te llegó gente. En la 6 se exhibe Monstruo v/s Aliens, llena la sala. Se acerca una niña de 3 años: '¿tú sabes hablar inglés?', 'no', 'yo sí'. Se acerca un niño de 5 años: 'tía ¿cuándo llega Ángeles y Demonios con Tom Hank?' (lo leyó en los afiches), 'A fin de mes, pero tú no puedes ver esa película porque es para adultos', 'ahh ¿es fea?', pregunta con complicidad, 'sí, es fea', 'no importa tía, yo vi al Che Copete'. De la 1 sale una señora morena y chica, camina con paso acelerado, al pasar por mi lado me dice 'qué mala la película chilena, che'. Se estaba exhibiendo Solos. Al rato sale una pareja de la misma sala, desde proyección vieron que estaba 'meta-atraque-locooo'. Hay que hacer la 1. Dejémosla paral final. Vale.
1-Solos, 2-El curioso caso de Benjamin Button, 3- Hotel para perros / Siete Almas, 4- El gran golpe, 5- Cuentos que no son cuento, 6- Mosntruos v/s Aliens.
Las 10 de la noche, a cerrar. Ya, tú mopeas, yo hago los baños, pero mopeas los baños también. ¿Qué sala sale primero? Ven a ayudar, no, yo cierro la confi, pero después me ayudai, vale.
Puta la gente cochina, cuica y cochina, todo lo que bota. Guerra de cabrita, pendejos de mierda. Saquemos los case no más, no estoy ni ahí con irme después de las 12. Los de la mañana nos van a odiar. Filo. ¿está listo? Sí.
Pastelero a sus pasteles. El último apaga la luz.
Hola, hola, hola... abre la puerta, huachis. Azul y negro, todo ancho. Firma ¿firmaste bien? (jajaja)
guets ap men!! Puras sinópsis en inglés.
Taquilla. Buenas tardes, página 6... perdón, sala 6, adelante. Amm, le entregué el boleto equivocado, es la otra parte, perdón. ¿Y qué hiciste anoche? Naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. La weá flaite. ¿flaite tatoha? no me parece. Sí, weon, flaite. Suena el teléfono. ¿Taquilla? ¿y qué hiciste anoche? (el llamado es desde boletería) naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. Cacha, yo andaba al lado ¿qué trajiste pa colar? Krispo. Otra vez la misma weá, puta que erís irresponsable, no importa, yo te traje arroz con longaniza, y te lo comís todo. No me hinchís, ya, cuelga que te llegó gente. En la 6 se exhibe Monstruo v/s Aliens, llena la sala. Se acerca una niña de 3 años: '¿tú sabes hablar inglés?', 'no', 'yo sí'. Se acerca un niño de 5 años: 'tía ¿cuándo llega Ángeles y Demonios con Tom Hank?' (lo leyó en los afiches), 'A fin de mes, pero tú no puedes ver esa película porque es para adultos', 'ahh ¿es fea?', pregunta con complicidad, 'sí, es fea', 'no importa tía, yo vi al Che Copete'. De la 1 sale una señora morena y chica, camina con paso acelerado, al pasar por mi lado me dice 'qué mala la película chilena, che'. Se estaba exhibiendo Solos. Al rato sale una pareja de la misma sala, desde proyección vieron que estaba 'meta-atraque-locooo'. Hay que hacer la 1. Dejémosla paral final. Vale.
1-Solos, 2-El curioso caso de Benjamin Button, 3- Hotel para perros / Siete Almas, 4- El gran golpe, 5- Cuentos que no son cuento, 6- Mosntruos v/s Aliens.
Las 10 de la noche, a cerrar. Ya, tú mopeas, yo hago los baños, pero mopeas los baños también. ¿Qué sala sale primero? Ven a ayudar, no, yo cierro la confi, pero después me ayudai, vale.
Puta la gente cochina, cuica y cochina, todo lo que bota. Guerra de cabrita, pendejos de mierda. Saquemos los case no más, no estoy ni ahí con irme después de las 12. Los de la mañana nos van a odiar. Filo. ¿está listo? Sí.
Pastelero a sus pasteles. El último apaga la luz.
04 abril 2009
Linaritos
En la esquina principal, la que da con Independencia y Manuel Rodríguez (donde los sábados se suelen juntar las cabritas a lucir su mejor ropa), un dúo evangélico tocaba su música pero medio jazzceada, así como para convencer a los no-evangélicos que les gusta el jazz, que son poquísimo, pero igual la gente se asomaba alrededor y se sonreía como diciendo 'qué música más elegante' y nica se daba cuenta que era música evangélica y yo lo sabía porque crecí con ella y hasta la tarareaba mientras compraba un pan y un jamón en el negocio del frente. Y un poquito más allá, en la mitad de ese costado de la plaza, sentado en el suelo y apoyado en un poste, estaba el Pink Floyd tocando su tambor y moviendo la cabeza rítmicamente. Y eso le daba un plus. El Pink Floyd haraposo, un poco sucio, con el pelo largo, con un bolero parece que se llama, con pantalones la raja y hasta medio pitillos, con una corbata y un sombrero, y con esa cara de 'soy más drogo que loco pero sé que les caigo bien', y tocaba y no cantaba, sus labios se comprimen y como que saborean el silencio y como que disfrutan de las caras inexpresivas de los linarenses y hasta le gusta Linares al Pink Floyd. Y de allá, Independencia pero poniente, apareciendo desde O'Higgins (porque acá las calles son con nombres y a todos nos cuesta ubicarnos en Talca) venían los ecologistas protestando en contra de la central hidroeléctrica del Achibueno y también llegaron a la plaza, llevaban letreros que decían cosas divertidas, según yo, y se instalaron en el 'honguito', hablaban por micrófono y no entendí ni xuxa lo que decían pero está claro que todos quieren salvar el Achibueno y si es 'achí, bueno'. Todo vale cuando hay ideales de por medio. Y en el café de la esquina estaban los cuicos-derechistas observando el movimiento con ojos de pollos huidizos y yo no tengo nada contra los pollos huidizos pero era así, y desde sus asientos no hacían nada y movían la boca a medias porque esos huevones no modulan y seguramente decían 'qué simpático ver actuar al populacho, pos oye'.
Yo, en tanto, volteé en la esquina de Sotomayor hacia el oriente, cigarros-jamón-y-pan en mano emprendí camino hacia el diario, mientras Linares se seguía armando a mis espalda, hoy sábado a las 11 de la mañana.
Yo, en tanto, volteé en la esquina de Sotomayor hacia el oriente, cigarros-jamón-y-pan en mano emprendí camino hacia el diario, mientras Linares se seguía armando a mis espalda, hoy sábado a las 11 de la mañana.
27 marzo 2009
El poncho de Frida
En su mente ya había un boceto de horror. Pero no entendí ni pico. ¿De qué lado estás?
En fin. Estás limpio, pero te cubres la cara con algo de barro para parecer diferente, ni siquiera para igualarte al resto, a nosotros, los cara-sucia, sino para alejarte hacia el otro extremo, ese que te exige un poco más de 'esto' para estar allí y que, sin embargo, siempre debiste haber tenido la cara limpia alguna vez, ojalá con mechitas rubias.
Es como comer pan con jamón por 17 años.
"No quieras ocultar que has pasado sin tropezar", pero tampoco trates de sacarle provecho ostentado que eso te evitó las trancas y te creó inteligencia emocional y te ayudó a ser feliz y a ayudar a serlo. No te llenes la boca con filosofía cara porque te estás endeudando, porque te estás consumiendo, porque vas a mil por hora y en esa curva -que yo ya la pasé pero nunca lo reconocerás- te puedes sacar la cresta.
¿Te acuerdas de esa casa fea que no era más que la casa más linda?
Bien, acuérdate que ya no creo en las casas.
(No es lo mismo arte que hartar)
http://masielzagal.blogspot.com/2008/10/desconfianza.html
En fin. Estás limpio, pero te cubres la cara con algo de barro para parecer diferente, ni siquiera para igualarte al resto, a nosotros, los cara-sucia, sino para alejarte hacia el otro extremo, ese que te exige un poco más de 'esto' para estar allí y que, sin embargo, siempre debiste haber tenido la cara limpia alguna vez, ojalá con mechitas rubias.
Es como comer pan con jamón por 17 años.
"No quieras ocultar que has pasado sin tropezar", pero tampoco trates de sacarle provecho ostentado que eso te evitó las trancas y te creó inteligencia emocional y te ayudó a ser feliz y a ayudar a serlo. No te llenes la boca con filosofía cara porque te estás endeudando, porque te estás consumiendo, porque vas a mil por hora y en esa curva -que yo ya la pasé pero nunca lo reconocerás- te puedes sacar la cresta.
¿Te acuerdas de esa casa fea que no era más que la casa más linda?
Bien, acuérdate que ya no creo en las casas.
(No es lo mismo arte que hartar)
http://masielzagal.blogspot.com/2008/10/desconfianza.html
21 marzo 2009
cuando fuimos...
Sí, algo así era él. Idealmente un weón entre los estúpidos, pero un weón con cerebro. Sí, algo así seguía siendo desde hacía ya un par de años. Era, para ser franca, un semi-dios, como ese que trajo el fuego a los mortales, como ese que les trajo la luz a los mortales. Pero no fue condenado a que los buitres le comieran las entrañas. Su condena fue peor: quedarse entre ellos. Entre buitres y mortales. Entre buitres con corbatas, mortales que creyeron vivir para siempre.
Entonces, sí, era algo así. Un semi-dios, semi desnudo, semi haraposo, pero reluciente, potente, omnipotente, sublime.
Y yo: algo así como el resultado de la mezcla entre un buitre y un mortal.
Y llegó a pasar lo siguiente.
Yo, casi como una perra faldera, sabiendo todo lo que resplandecía ese semi-dios, trataba de seguirlo a donde iba, de llegar hasta donde él llegaba, de hablar de las cosas que él hablaba y hasta escuchar la música que él oía. Entonces, llegó a pasar lo siguiente: lo seguí hasta ese rincón escondido donde pocos llegaban, donde a veces se realizaban juntas de semi-dioses, donde se analizaban y cuestionaban a los verdaderos dioses, donde se mentía con la verdad y se tergiversaba la mentira. Fue ahí, en ese rincón, donde empezó a hacer señas con los pies, cuando, aplastando con el zapato una piedrecilla, empezó a escribir, a dibujar, a enviar señales, a decirme cosas.
Y me confundí.
¿Sería para mí? Para él, para ella, para nosotros. Pero caracterizaba, como sin querer, lo que sólo él sabía de mí.
Y llegué a comprender un par de cosas. Y llegué a alucinar ese par de cosas.
Él, casi como un perro faldero, me seguía a donde iba, llegaba hasta donde llegaba yo, hablaba de lo que yo hablaba y hasta escuchaba la música que yo oía. Me seguía a mis rincones y hasta creía que yo había traído el fuego a los mortales.
Pero ya estaba mimetizada. La amalgama se había consumido.
Entonces, sí, era algo así. Un semi-dios, semi desnudo, semi haraposo, pero reluciente, potente, omnipotente, sublime.
Y yo: algo así como el resultado de la mezcla entre un buitre y un mortal.
Y llegó a pasar lo siguiente.
Yo, casi como una perra faldera, sabiendo todo lo que resplandecía ese semi-dios, trataba de seguirlo a donde iba, de llegar hasta donde él llegaba, de hablar de las cosas que él hablaba y hasta escuchar la música que él oía. Entonces, llegó a pasar lo siguiente: lo seguí hasta ese rincón escondido donde pocos llegaban, donde a veces se realizaban juntas de semi-dioses, donde se analizaban y cuestionaban a los verdaderos dioses, donde se mentía con la verdad y se tergiversaba la mentira. Fue ahí, en ese rincón, donde empezó a hacer señas con los pies, cuando, aplastando con el zapato una piedrecilla, empezó a escribir, a dibujar, a enviar señales, a decirme cosas.
Y me confundí.
¿Sería para mí? Para él, para ella, para nosotros. Pero caracterizaba, como sin querer, lo que sólo él sabía de mí.
Y llegué a comprender un par de cosas. Y llegué a alucinar ese par de cosas.
Él, casi como un perro faldero, me seguía a donde iba, llegaba hasta donde llegaba yo, hablaba de lo que yo hablaba y hasta escuchaba la música que yo oía. Me seguía a mis rincones y hasta creía que yo había traído el fuego a los mortales.
Pero ya estaba mimetizada. La amalgama se había consumido.
20 marzo 2009
ese octubre
Era un octubre de junio, un octubre cerrado. Era un octubre con alambre púas, con palos afilados, con agüita de ruda. Era un octubre con dolores ficticios y sugestiones, con silencios y secretos atroces, con culpa e infierno, con nunca más volver a verlo. Y ella que ya lo había perdido todo, o eso era lo que pensaba. Y a ella que la felicidad se le cayó de seis metros y creyó que jamás pasaría algo peor.
Pero llegó octubre.
Era octubre con gusanos, con algo más fuerte que el mismo dios; era octubre y el peor de los pecados, octubre con su madre y sin su hermano.
Un octubre similar al de hace dos años, pero más truncado, más agónico, medio muerto, a un paso de no haber existido. Octubre sin él, a quien jamás volvería a ver. Era octubre con tres semanas y con sangre de por medio, de por miedo, mucho miedo.
Era un octubre con amenazas de cárcel e infierno, de fuego consumidor, con la amenaza de no volver a verlo y eso era lo peor.
Y ella soñó que serían tres y ella no quería. Y ella dijo irresponsable y ella dijo no has vivido. Y ella dijo tontorrona y ella dijo pobre madre. Y ella no dijo nada y ella dijo es mi hermana. Pero todos querían decir y octubre no permitía palabras, sólo cuatro pastillas y agüita de ruda. Mucha agüita de ruda. Y era octubre para ella sola, para su silencio, para su agonía, octubre con lágrimas fugaces y la voz de no tiene que importarnos, es sólo un gusano. Pero octubre se imponía con amenaza de desmayos, de cumpleaños-feliz, de una separación eterna, de nunca más volver a verlo.
Corre, toma café-con-coca-cola, toma agüita de ruda, agüita de perejil, o albahaca u orégano, corre mucho, con receta médica, un palo afilado amarrado a la pierna, tres pastillas. No, cuatro.
Pero octubre no esperaba la llegada de las manos, octubre no pensaba en los gusanos ni en el dolor ni en los seis metros. Octubre tenía tres semanas pero mañana sería un día más. Y qué sería de ella con sus líneas azul y roja. Pero no existía otro camino, se había borrado con los pies, lo habían borrado las huellas de sus propios pasos en un octubre anterior.
Pero llegó octubre.
Era octubre con gusanos, con algo más fuerte que el mismo dios; era octubre y el peor de los pecados, octubre con su madre y sin su hermano.
Un octubre similar al de hace dos años, pero más truncado, más agónico, medio muerto, a un paso de no haber existido. Octubre sin él, a quien jamás volvería a ver. Era octubre con tres semanas y con sangre de por medio, de por miedo, mucho miedo.
Era un octubre con amenazas de cárcel e infierno, de fuego consumidor, con la amenaza de no volver a verlo y eso era lo peor.
Y ella soñó que serían tres y ella no quería. Y ella dijo irresponsable y ella dijo no has vivido. Y ella dijo tontorrona y ella dijo pobre madre. Y ella no dijo nada y ella dijo es mi hermana. Pero todos querían decir y octubre no permitía palabras, sólo cuatro pastillas y agüita de ruda. Mucha agüita de ruda. Y era octubre para ella sola, para su silencio, para su agonía, octubre con lágrimas fugaces y la voz de no tiene que importarnos, es sólo un gusano. Pero octubre se imponía con amenaza de desmayos, de cumpleaños-feliz, de una separación eterna, de nunca más volver a verlo.
Corre, toma café-con-coca-cola, toma agüita de ruda, agüita de perejil, o albahaca u orégano, corre mucho, con receta médica, un palo afilado amarrado a la pierna, tres pastillas. No, cuatro.
Pero octubre no esperaba la llegada de las manos, octubre no pensaba en los gusanos ni en el dolor ni en los seis metros. Octubre tenía tres semanas pero mañana sería un día más. Y qué sería de ella con sus líneas azul y roja. Pero no existía otro camino, se había borrado con los pies, lo habían borrado las huellas de sus propios pasos en un octubre anterior.
02 marzo 2009
Arenas movedizas
Todo anda perfectamente mal.
Bien, qué más da. Tengo lo que debería desear.
Bien, qué más da. El mundo no se resentirá por un nuevo paso en falso.
Por suerte que todavía sigo teniendo sed. Por suerte que me estoy volviendo loca por haberme negado a un polvo. Suerte la mía, de que me sigan doliendo los ojos y picando la espalda. Suerte que no me quede ningún puto cigarro mientras el encendedor, impaciente, hace tic-tac-tic-tac. Suerte-que-en-el-sur-haya-nacido y que todas las mañanas se me congelaran los piés, las manos y la nariz. Pero eso no me creó anticuerpo. Eso no me hizo inmune ante el cambio de los cambios. Eso no me hizo perder capacidad de asombro ante la muerte y ante la ausencia. Pero bien, qué más da. Si existe una sepultura y de vez en cuando hay que llevar Lilium o flores caras.
Hay que mejorar lo bueno.
¡Cuidado! Que en el próximo paso puedes pisar mierda, o doblarte un pié, o arruinar el juguete de un niño.
Él se fue, tú te fuiste, ellos se fueron. Yo me quedo, como siempre. Los cambios son siempre dentro del mismo metro cuadrado.
Pero vi gente sonreír esta mañana. Pero esta mañana vi gente sonriendo. Fila, espera, sueño, bulla. Y todos miraban arriba-y-cruzado: todos sonreían viendo la tele. Pocas veces en mi vida he visto un cuadro más conmovedor.
Y este verano, que debió haber sido naranja, terminó siendo limón.
Estoy mal, pero, probablemente, cuando el pececito furioso me muerda la cara, se me olvide por un rato.
.....
Y, no quiero volver a repetirlo... pero eso es lo que quiero.
Bien, qué más da. Tengo lo que debería desear.
Bien, qué más da. El mundo no se resentirá por un nuevo paso en falso.
Por suerte que todavía sigo teniendo sed. Por suerte que me estoy volviendo loca por haberme negado a un polvo. Suerte la mía, de que me sigan doliendo los ojos y picando la espalda. Suerte que no me quede ningún puto cigarro mientras el encendedor, impaciente, hace tic-tac-tic-tac. Suerte-que-en-el-sur-haya-nacido y que todas las mañanas se me congelaran los piés, las manos y la nariz. Pero eso no me creó anticuerpo. Eso no me hizo inmune ante el cambio de los cambios. Eso no me hizo perder capacidad de asombro ante la muerte y ante la ausencia. Pero bien, qué más da. Si existe una sepultura y de vez en cuando hay que llevar Lilium o flores caras.
Hay que mejorar lo bueno.
¡Cuidado! Que en el próximo paso puedes pisar mierda, o doblarte un pié, o arruinar el juguete de un niño.
Él se fue, tú te fuiste, ellos se fueron. Yo me quedo, como siempre. Los cambios son siempre dentro del mismo metro cuadrado.
Pero vi gente sonreír esta mañana. Pero esta mañana vi gente sonriendo. Fila, espera, sueño, bulla. Y todos miraban arriba-y-cruzado: todos sonreían viendo la tele. Pocas veces en mi vida he visto un cuadro más conmovedor.
Y este verano, que debió haber sido naranja, terminó siendo limón.
Estoy mal, pero, probablemente, cuando el pececito furioso me muerda la cara, se me olvide por un rato.
.....
Y, no quiero volver a repetirlo... pero eso es lo que quiero.
25 febrero 2009
Alfredo
Alfredo es efusivo y amoroso. Es correcto y caballero. Alfredo dice cosas que yo no diría: 'encantado', 'besitos, cuídate', 'qué gusto verte', 'cómo está tu hijo?', 'siempre puedes contar conmigo'. Alfredo es alegre, no feliz. Alfredo no es feliz pero no lo sabe.
Alfredo no se enoja, ni se emputece, ni se chorea, Alfredo se molesta o se indigna. Alfredo no fuma, no bebe, no come doritos ni duerme después de las 11 de la noche. Alfredo debe cuidarse por su hipertensión.
Alfredo camina aceleradamente y comparte todo. Alfredo trabaja continuamente y renuncia a todo. Yo no renuncio a Alfredo. Alfredo se pone de pie, sonríe y abraza cuando llega alguien. Se sienta en su escritorio y escribe rápidamente, tal como habla, escribe disléxicamente, idem. Alfredo tiene muletillas para escribir: en la mañana de ayer, se llevo a cado (sin tilde y es disléxico), por su parte..., concluyó, repite ideas, no tiene hilo, no tiene mucha coherencia, pone comillas y negrillas donde no corresponde. Sin embargo, a Alfredo le gusta escribir. Yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo ama a todos y a él todos lo aman: la Gobernadora, la Herminda Quezada, el de la inspección del trabajo, el del Daem y la Provincial de Educación, el Jhon Reid... etc.
Alfredo es de una familia culta y de artistas: padre psicólogo, madre profesora, tía actriz de TVN, primos en el extranjero. Alfredo estudió e hizo clases en la Universidad de Chile. Las peripecias de la vida lo hicieron caer en desgracia, como en la tragedia griega, y actualmente trabaja en el diario. Alfredo es diseñador, o algo así. Vivió en Estados Unidos y ha viajado por casi todo Europa y América. Tiene una camioneta tipo UDI y una casa de campo magnífica, con piscina, con perros, con bosque. Ahora, con polola(o).
Alfredo tiene polola pero eso a nadie le consta.
Alfredo tiene muerte, una muerte pesada. A alfredo no le faltan los brazos, le fantan los pies.
Alfredo dejará de verme y eso lo siente en el alma. 'Somos un fabuloso equipo'. Alfredo no es periodista y no lo parece ni lo quiere ser. Se asemeja más a un reportero sin mayor conocimiento. Pero yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo, falta esto; Alfredo, falta esto otro; Alfredo, dame pan; Alfredo, me haces un café?; Alfredo, son 300 mil o 300 millones?; Alfredo, estás seguro que la mujer del vox se llama Cianura? ...
Alfredo Felipe (felipealfred) Cada vez cuesta más ser feliz en la vida ¿Por qué será?
Alfredo parece que descubrió que los secretos lo tienen empachado.
Alfredo cuida su imagen e higiene. Siempre está impecable, pero los calcetines no alcanzan a cubrir el talón de Aquiles.
Alfredo sabe mucho, procesa muy poco, no vive en una burbuja, cree que la vida es cruel, pero linda, cree que la gente es mala, hostil y grosera, pero hay quienes valen la pena conocer.
Alfredo cree que el amor es capaz de cambiar al mundo.
Alfredo cree en muchas cosas y tiene un rosario en su camioneta.
Alfredo no se enoja, ni se emputece, ni se chorea, Alfredo se molesta o se indigna. Alfredo no fuma, no bebe, no come doritos ni duerme después de las 11 de la noche. Alfredo debe cuidarse por su hipertensión.
Alfredo camina aceleradamente y comparte todo. Alfredo trabaja continuamente y renuncia a todo. Yo no renuncio a Alfredo. Alfredo se pone de pie, sonríe y abraza cuando llega alguien. Se sienta en su escritorio y escribe rápidamente, tal como habla, escribe disléxicamente, idem. Alfredo tiene muletillas para escribir: en la mañana de ayer, se llevo a cado (sin tilde y es disléxico), por su parte..., concluyó, repite ideas, no tiene hilo, no tiene mucha coherencia, pone comillas y negrillas donde no corresponde. Sin embargo, a Alfredo le gusta escribir. Yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo ama a todos y a él todos lo aman: la Gobernadora, la Herminda Quezada, el de la inspección del trabajo, el del Daem y la Provincial de Educación, el Jhon Reid... etc.
Alfredo es de una familia culta y de artistas: padre psicólogo, madre profesora, tía actriz de TVN, primos en el extranjero. Alfredo estudió e hizo clases en la Universidad de Chile. Las peripecias de la vida lo hicieron caer en desgracia, como en la tragedia griega, y actualmente trabaja en el diario. Alfredo es diseñador, o algo así. Vivió en Estados Unidos y ha viajado por casi todo Europa y América. Tiene una camioneta tipo UDI y una casa de campo magnífica, con piscina, con perros, con bosque. Ahora, con polola(o).
Alfredo tiene polola pero eso a nadie le consta.
Alfredo tiene muerte, una muerte pesada. A alfredo no le faltan los brazos, le fantan los pies.
Alfredo dejará de verme y eso lo siente en el alma. 'Somos un fabuloso equipo'. Alfredo no es periodista y no lo parece ni lo quiere ser. Se asemeja más a un reportero sin mayor conocimiento. Pero yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo, falta esto; Alfredo, falta esto otro; Alfredo, dame pan; Alfredo, me haces un café?; Alfredo, son 300 mil o 300 millones?; Alfredo, estás seguro que la mujer del vox se llama Cianura? ...
Alfredo Felipe (felipealfred) Cada vez cuesta más ser feliz en la vida ¿Por qué será?
Alfredo parece que descubrió que los secretos lo tienen empachado.
Alfredo cuida su imagen e higiene. Siempre está impecable, pero los calcetines no alcanzan a cubrir el talón de Aquiles.
Alfredo sabe mucho, procesa muy poco, no vive en una burbuja, cree que la vida es cruel, pero linda, cree que la gente es mala, hostil y grosera, pero hay quienes valen la pena conocer.
Alfredo cree que el amor es capaz de cambiar al mundo.
Alfredo cree en muchas cosas y tiene un rosario en su camioneta.
24 febrero 2009
Todo lo contrario
...
"Macho de mierda. Mierda de macho". El nick causó polémica, igual que "Ponme la mano aquí, Macorina", donde algunos entendieron 'Maricona'.
"Macho de mierda. Mierda de macho". Luis sepúlveda ganó el premio Primavera de Novelas. O Novelas de primavera. O Novelas florales... algo por ahí. No ganó sólo eso. Ganó 200 mil euros, equivalente a 250 mil dólares. Equivalente a 200 millones de pesos chilenos. ¡Qué triunfazo, qué golazo! y Ni siquiera se fue a penales, como Linaritos unido que jamás será vencido. Mich!
"Macho de mierda. Mierda de macho". No soy feminista, todo lo contrario ----> No soy machista, todo lo contrario. No soy feminista ni machista. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho". latercera.com me censuró el comentario porque llevaban estas sutiles palabras. Latercera.com cesura las groserías. Yo soy grosera. "Resentida y grosera". Era sólo una cita del escritor mediático del momento (no más leído, no valorado, no triunfador, sólo mediático). Una cita que quizás ni él recuerda y que yo he memorizado al igual que "Basta con llenar el vaso sin derramar el vino"; al igual que "instituto comercial antorcha eterna, que acoges a una ansiosa juventud...", al igual que "yo no dije ni sí ni no, sino todo lo contrario".
"Macho de mierda. Mierda de macho". No estoy resentida, no estoy enojada en medio de tu borrachera. Sí soy grosera. No soy resentida ni enojona. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho. Te veré triunfar porque vas a triunfar. Es tu condena. Luego, no sabrás nada más de mí y podrás quedarte a solas con tu instinto, lo único que tienes...
Me voy y no te dejo nada, ni siquiera la soledad que tan afanosamente buscas...
Te dejo y no te darás cuenta de aquello. Seré una asusencia más y, como estás tan lleno de ausencias, no percibirás la mía". ("Formas de ver el mar" - Desencuentros- Luis Sepúlveda).
...
"Macho de mierda. Mierda de macho". El nick causó polémica, igual que "Ponme la mano aquí, Macorina", donde algunos entendieron 'Maricona'.
"Macho de mierda. Mierda de macho". Luis sepúlveda ganó el premio Primavera de Novelas. O Novelas de primavera. O Novelas florales... algo por ahí. No ganó sólo eso. Ganó 200 mil euros, equivalente a 250 mil dólares. Equivalente a 200 millones de pesos chilenos. ¡Qué triunfazo, qué golazo! y Ni siquiera se fue a penales, como Linaritos unido que jamás será vencido. Mich!
"Macho de mierda. Mierda de macho". No soy feminista, todo lo contrario ----> No soy machista, todo lo contrario. No soy feminista ni machista. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho". latercera.com me censuró el comentario porque llevaban estas sutiles palabras. Latercera.com cesura las groserías. Yo soy grosera. "Resentida y grosera". Era sólo una cita del escritor mediático del momento (no más leído, no valorado, no triunfador, sólo mediático). Una cita que quizás ni él recuerda y que yo he memorizado al igual que "Basta con llenar el vaso sin derramar el vino"; al igual que "instituto comercial antorcha eterna, que acoges a una ansiosa juventud...", al igual que "yo no dije ni sí ni no, sino todo lo contrario".
"Macho de mierda. Mierda de macho". No estoy resentida, no estoy enojada en medio de tu borrachera. Sí soy grosera. No soy resentida ni enojona. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho. Te veré triunfar porque vas a triunfar. Es tu condena. Luego, no sabrás nada más de mí y podrás quedarte a solas con tu instinto, lo único que tienes...
Me voy y no te dejo nada, ni siquiera la soledad que tan afanosamente buscas...
Te dejo y no te darás cuenta de aquello. Seré una asusencia más y, como estás tan lleno de ausencias, no percibirás la mía". ("Formas de ver el mar" - Desencuentros- Luis Sepúlveda).
...
19 febrero 2009
Doctor...
- Doctor ¿Y se puede morir?
- Está delicado. Existe un 35% de posibilidades de que no sobreviva.
- ¿Y qué se puede hacer para que eso no ocurra, doctor?
- Hay que esperar como va evolucionando.
- ¿Evolucionando a qué, doctor?
- No sé. No sé de lo que hablo. No sé lo que me preguntas, muchacha de ojos llorosos.
…
- Hace un rato había un 35% de posibilidades de que muriera, doctor ¿Qué pasa ahora?
- Digamos que ese porcentaje aumentó a un 50%
- Doctor, por favor haga algo para que no muera.
- No sé qué hacer. No sé que se hace. No sé de qué me hablas, muchacha del rostro duro.
…
- Doctor ¿qué pasa ahora?
- Está todo muy complicado. Tu hermano no sobrevivirá.
- Está bromeando, doctor.
- Tiene muchos daños neurológicos.
- ¿Y eso qué, doctor?
- No sé. No sé qué es eso, algo significará. No sé qué quieres saber, muchacha de los ojos hinchados.
…
- Doctor…
- Se le hizo esto, hicimos esto otro, operamos lo de allá y lo de más acá también. El cerebro, el cráneo, el ‘paño’, la cabeza, los doctores, las máquinas, los millones, ISP, Mutual, ASCH. Falleció en el momento en que le sacamos… la operación fue un éxito, estamos contentos, satisfechos, con el pequeño detalle que tu hermano no sobrevivió.
- Doctor…
- Ya no sé qué más decir. No sé lo que hicimos. ¡No me preguntes nada! Pero murió esa persona de la camilla 5 que operamos a las 17:55 horas y para lo que tuve que interrumpir mi teleserie favorita. No sé qué quieres, no sé qué necesitas saber, no sé qué harás ahora, muchacha de la mirada perdida, muchacha los labios mordidos, muchacha de los brazos arañados, muchacha destruida, muchacha inconsolable, muchacha que lloras mientras escribes. Murió tu hermano, era sólo un paciente más. Te quedaste sin un brazo, era sólo un brazo más. Se te secó el alma, era sólo un alma más. Qué quieres que haga yo.
- Está delicado. Existe un 35% de posibilidades de que no sobreviva.
- ¿Y qué se puede hacer para que eso no ocurra, doctor?
- Hay que esperar como va evolucionando.
- ¿Evolucionando a qué, doctor?
- No sé. No sé de lo que hablo. No sé lo que me preguntas, muchacha de ojos llorosos.
…
- Hace un rato había un 35% de posibilidades de que muriera, doctor ¿Qué pasa ahora?
- Digamos que ese porcentaje aumentó a un 50%
- Doctor, por favor haga algo para que no muera.
- No sé qué hacer. No sé que se hace. No sé de qué me hablas, muchacha del rostro duro.
…
- Doctor ¿qué pasa ahora?
- Está todo muy complicado. Tu hermano no sobrevivirá.
- Está bromeando, doctor.
- Tiene muchos daños neurológicos.
- ¿Y eso qué, doctor?
- No sé. No sé qué es eso, algo significará. No sé qué quieres saber, muchacha de los ojos hinchados.
…
- Doctor…
- Se le hizo esto, hicimos esto otro, operamos lo de allá y lo de más acá también. El cerebro, el cráneo, el ‘paño’, la cabeza, los doctores, las máquinas, los millones, ISP, Mutual, ASCH. Falleció en el momento en que le sacamos… la operación fue un éxito, estamos contentos, satisfechos, con el pequeño detalle que tu hermano no sobrevivió.
- Doctor…
- Ya no sé qué más decir. No sé lo que hicimos. ¡No me preguntes nada! Pero murió esa persona de la camilla 5 que operamos a las 17:55 horas y para lo que tuve que interrumpir mi teleserie favorita. No sé qué quieres, no sé qué necesitas saber, no sé qué harás ahora, muchacha de la mirada perdida, muchacha los labios mordidos, muchacha de los brazos arañados, muchacha destruida, muchacha inconsolable, muchacha que lloras mientras escribes. Murió tu hermano, era sólo un paciente más. Te quedaste sin un brazo, era sólo un brazo más. Se te secó el alma, era sólo un alma más. Qué quieres que haga yo.
17 febrero 2009
Hipotextos (o algo similar)
Mándame una postal, cuídate, pórtate bien, escríbeme un mail, te quiero. Y sonó entre tú y yo el silbato del tren*. ¿Puedo correr al lado del tren mientras avanza?* Sólo sonreiste con más ganas de sonreír que con pena, con más ganas de marcharte que de quedarte. El tren partió, yo me quedé parado(a) en la estación, tú tomaste un taxi y te fuiste al terminal de buses.
Pasaron los días y no supe si llegaste a tu lugar de destino o te dormiste por el camino, pasaron los meses y no recibí ningún mail, menos postal, pasó un año y no supe si te cuidaste o si te portaste bien. Pienso que tu olvido es un descuido de mi pasión*, que yo debería escribirte, que yo debería cuidarte.
Llegó el verano y nos encontramos en el supermercado por mera casualidad, por destino o armonía cósmica. ¿Y dios? Eeee. La gracia de dios me causa gracia*. ¿Juntémosno en la Alameda? Ese motel es muy mala clase. Siempre nos juntamos ahí. No importa ¿y tu casa? Bien, vamos a mi casa. Ese verano nos vimos tres veces, la última vez me dejaste en una esquina de la plaza y te fuiste a cuidar unos perros. Pude ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo(a)*, pero no dije nada, sólo me bajé y ambos aprovechamos luz verde, yo para cruzar, tú para doblar. ¡Me atropellaste, hijo(a) de puta!. ¿Estás bien? Algo. Ya, mañana hablamos.
No volvió a llamar. Tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa*.
A las dos semanas nos encontramos en MSN. ¿Estás acá? No, acá. ¿Ya te fuiste? Sí, me vine. ¿Porqué no me avisaste? Es que me parecía un poco penoso. ¿Quieres decir patético? Algo por el estilo. Eres bien maricón(a). Ordinario(a)*. Saco'e pelotas. Uh, qué enojado(a). Maricón(a), weón(a), puto(a), conchetumadre, maraco(a), maldito(a), malnacido(a), malparido(a), hijo(a) de puta, ¡¡Mala persona, mala persona!!* Ya, ya, corta la webada, nos veremos el próximo año ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Bueno, entonces iré para la vacaciones de invierno ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Entonces ándate a la mierda ¿o.k? Eso es lo que quiero*, pero con vos ni a la esquina!
* Con la frente marchita, Joaquín Sabina
* Pregunta que hace Lisa Simpson al profe suplente cuando se va.
* Besos con sal, Joaquín Sabina.
* Conversación por MSN con Carlos Valdez.
* A orillas de la chimenea, Joaquín Sabina.
* Y no me importa nada, Rocío Dúrcal.
* Calificativo que solía usar un amigo(a)
* Sexo con Amor, cuando el apoderado putea desde el auto a la profesora.
* http://masielzagal.blogspot.com/2009/01/dilogo-no-casual.html
Pasaron los días y no supe si llegaste a tu lugar de destino o te dormiste por el camino, pasaron los meses y no recibí ningún mail, menos postal, pasó un año y no supe si te cuidaste o si te portaste bien. Pienso que tu olvido es un descuido de mi pasión*, que yo debería escribirte, que yo debería cuidarte.
Llegó el verano y nos encontramos en el supermercado por mera casualidad, por destino o armonía cósmica. ¿Y dios? Eeee. La gracia de dios me causa gracia*. ¿Juntémosno en la Alameda? Ese motel es muy mala clase. Siempre nos juntamos ahí. No importa ¿y tu casa? Bien, vamos a mi casa. Ese verano nos vimos tres veces, la última vez me dejaste en una esquina de la plaza y te fuiste a cuidar unos perros. Pude ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo(a)*, pero no dije nada, sólo me bajé y ambos aprovechamos luz verde, yo para cruzar, tú para doblar. ¡Me atropellaste, hijo(a) de puta!. ¿Estás bien? Algo. Ya, mañana hablamos.
No volvió a llamar. Tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa*.
A las dos semanas nos encontramos en MSN. ¿Estás acá? No, acá. ¿Ya te fuiste? Sí, me vine. ¿Porqué no me avisaste? Es que me parecía un poco penoso. ¿Quieres decir patético? Algo por el estilo. Eres bien maricón(a). Ordinario(a)*. Saco'e pelotas. Uh, qué enojado(a). Maricón(a), weón(a), puto(a), conchetumadre, maraco(a), maldito(a), malnacido(a), malparido(a), hijo(a) de puta, ¡¡Mala persona, mala persona!!* Ya, ya, corta la webada, nos veremos el próximo año ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Bueno, entonces iré para la vacaciones de invierno ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Entonces ándate a la mierda ¿o.k? Eso es lo que quiero*, pero con vos ni a la esquina!
* Con la frente marchita, Joaquín Sabina
* Pregunta que hace Lisa Simpson al profe suplente cuando se va.
* Besos con sal, Joaquín Sabina.
* Conversación por MSN con Carlos Valdez.
* A orillas de la chimenea, Joaquín Sabina.
* Y no me importa nada, Rocío Dúrcal.
* Calificativo que solía usar un amigo(a)
* Sexo con Amor, cuando el apoderado putea desde el auto a la profesora.
* http://masielzagal.blogspot.com/2009/01/dilogo-no-casual.html
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