01 junio 2009

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Estuviste toda la noche a punto de llorar.

08 mayo 2009

Corriente de la inconsciencia

Miraste el techo y luego me miraste a mí y dijiste algo que no recuerdo o probablemente no escuché. Seguramente no escuché. Miraste la escala y avanzaste un paso, creí que querías seguirme y ni te cuento lo que bajó y subió en mi estómago mientras estaba segura que todas mis dudas se esfumarían. Luego te detuviste suavemente como aterrizando sobre una nube como sin saber lo que hacías como sin querer hacer nada como queriendo querer algo como sin querer queriendo. Y tus labios siempre tentadores me parecieron amenazantes pero lejanos pero huidizos pero ajenos pero ausentes. Te ausentabas y en tu inercia creí tenerte sólo para mí (sólo de solamente, no solo de soledad) y creí que tú querías que yo creyera que yo entendiera que yo mirara el techo y luego a ti y viera lo que sólo tú veías. Reíste medio burlonamente y yo adiviné porqué lo hacías y no me lo quisite decir -nunca me lo dirás- por verguenza ajena porque no me harías sentir mal por nada del mundo pero yo sé que tu piensas que te sigo y que te busco y todo es cierto, todo es cierto. No, tengo frío, dices tú y yo me subo mi cuello de la chaqueta para abrigarte y para que pienses que también tengo frío y por lo mismo yo tampoco. Entonces quisiste abrazarme y no lo hiciste y nunca lo harás y yo que sí y tú que no y moviste los labios como queriendo despedirte pero que no sonara como despedida y casi pierdo la educación y te digo que te quiero pero un beso rápido alejado de mis labios me hizo perder la paciencia y subir sin mirar atrás. Y tú que ibas y yo que me ahogaba.

18 abril 2009

Habrá que declarárseles inocente

Nadie sabe en qué momento les llegó el olvido. Y no es que les haya llegado rotundamente, ni siquiera parcialmente, ni siquiera levente. Si a quién se le va a olvidar eso, a quién. Es sólo que llegó un momento en que, por motivos muy obvios y que no conocemos, dejó de importarles. Así de simple. Dejó de dolerles. Dejaron de extrañarte y de llamar a tu número y de soñar contigo y de anhelar volver a verte. Llegaron a pensar que estabas muertos y hasta les asentaba cómodamente esa idea.
Pero yo ayer te compré flores y hoy no fui. No importa, te las mandé. Pero no es olvido, es dolor, y eso sigue siendo enormemente perdonable. Porque yo te pienso, te llamo a tu número pensando que contestarás, te escribo, te lloro. De vez en cuando te voy a ver. No a ti, no, a ti ya no te veo. Veo eso, eso que levantaron, ese altar. Eso veo. Y lo decoro y lo limpio y le coloco flores. Eso es criticable, pero sigue siendo perdonable.
Pero en cambio ellos, ellos, ellos. Míralos. Quien los viera y quien los vio. Ellos que hasta se sentían con más derecho que yo de hablarte, mirarte, cantarte. Ellos que más de una vez me miraron despectivamente, se rieron de mi amor incestuoso, se mofaron de tu indiferencia ante mí. Y tú que eras tan leso.
Noooo, la vida no te prepara para las consecuencias de la muerte. Míralos no más, mírate tú y mírame a mí. ¿A caso fueron ellos los que entraron pálidos y llorosos contigo al hospital? ¿A caso ellos te acompañaron en tu agonía y les dio la 'previa' ese consuelo que sólo a mí me dio? ¿A caso fueron ellos los que tuvieron el derecho y el espacio de llorar ampliamente en el frío pabellón de la morgue? No, cierto. Tampoco ellos te fueron a buscar al médico legal. Sin embargo, de todos modos, yo los consolé. Entonces, en medio del surrealismo del dolor, dijeron que tú me querías mucho y yo hasta les creí. Pero eso es lo de menos.
Recordarás tú, al igual que yo, cuando cumpliste 18 años y nos dejaste con la pobre torta hecha, con la mesa servida, con un pobre cóctel preparado con amor por nosotros, con papá sentado en la cabecera de mesa y Joel en el piso jugando con una pelota. 'Hijo, ven, vamos a cantar el cumpleaños feliz'. Y tú no dijiste nada, nunca decías nada, y saliste, y te fuiste, y no volviste hasta el día siguiente. Nosotros, sin palabras, sin críticas -porque todo te lo perdonábamos, porque siempre fuiste un semidios- comimos con la garganta hecha un nudo y no cantamos cumpleaños feliz. De todos modos te dejamos algo de torta.
Y salías todos los sábados en la noche y nunca te molestó que te llamáramos, pero a ellos sí les molestaba. Y no estabas con nosotros por estar con ellos. Y adelante de ellos hasta te avergonzabas, quizás, de nosotros. Y ellos disfrutaban de eso. Y ellos creían tenerte para siempre.
¿Ves lo que pasó? ¿Ves tú quiénes son ahora los que te piensan y te sueñan y te llaman y te escriben? ¿Ves quiénes son los que llevan flores y gastan la plata que no tienen por hacer algo medianamente digno, algo a tu altura?
No tengo nada contra ellos, si qué culpa tienen de que no hayas transcendido en sus vidas. Como decías tú, habrá que declarárseles inocente.
Pero me da rabia que te hagan estar muerto, que lo crean, que lo acepten. Me da rabia. Porque, sin escarbar en dolores no tan viejos, perfectamente podría estar uno de ellos en tu lugar, y no tú, que eres mucho más útil y extrañable. No tú, que eres mi hermano. Nunca he deseado mal a nadie, esa fue mi primera vez, cuando dije 'por qué cresta no se murió ese weón y no Job'. Y lo sigo pensando. Y lo seguiré pensando.
Ellos ya no piensan en eso. A ellos ya se les pasó la muerte.

10 abril 2009

En el cine

Cuatro de la tarde (a veces las seis)
Hola, hola, hola... abre la puerta, huachis. Azul y negro, todo ancho. Firma ¿firmaste bien? (jajaja)
guets ap men!! Puras sinópsis en inglés.
Taquilla. Buenas tardes, página 6... perdón, sala 6, adelante. Amm, le entregué el boleto equivocado, es la otra parte, perdón. ¿Y qué hiciste anoche? Naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. La weá flaite. ¿flaite tatoha? no me parece. Sí, weon, flaite. Suena el teléfono. ¿Taquilla? ¿y qué hiciste anoche? (el llamado es desde boletería) naa, fui a darme una vuelta por Tatoha. Cacha, yo andaba al lado ¿qué trajiste pa colar? Krispo. Otra vez la misma weá, puta que erís irresponsable, no importa, yo te traje arroz con longaniza, y te lo comís todo. No me hinchís, ya, cuelga que te llegó gente. En la 6 se exhibe Monstruo v/s Aliens, llena la sala. Se acerca una niña de 3 años: '¿tú sabes hablar inglés?', 'no', 'yo sí'. Se acerca un niño de 5 años: 'tía ¿cuándo llega Ángeles y Demonios con Tom Hank?' (lo leyó en los afiches), 'A fin de mes, pero tú no puedes ver esa película porque es para adultos', 'ahh ¿es fea?', pregunta con complicidad, 'sí, es fea', 'no importa tía, yo vi al Che Copete'. De la 1 sale una señora morena y chica, camina con paso acelerado, al pasar por mi lado me dice 'qué mala la película chilena, che'. Se estaba exhibiendo Solos. Al rato sale una pareja de la misma sala, desde proyección vieron que estaba 'meta-atraque-locooo'. Hay que hacer la 1. Dejémosla paral final. Vale.
1-Solos, 2-El curioso caso de Benjamin Button, 3- Hotel para perros / Siete Almas, 4- El gran golpe, 5- Cuentos que no son cuento, 6- Mosntruos v/s Aliens.
Las 10 de la noche, a cerrar. Ya, tú mopeas, yo hago los baños, pero mopeas los baños también. ¿Qué sala sale primero? Ven a ayudar, no, yo cierro la confi, pero después me ayudai, vale.
Puta la gente cochina, cuica y cochina, todo lo que bota. Guerra de cabrita, pendejos de mierda. Saquemos los case no más, no estoy ni ahí con irme después de las 12. Los de la mañana nos van a odiar. Filo. ¿está listo? Sí.
Pastelero a sus pasteles. El último apaga la luz.

04 abril 2009

Linaritos

En la esquina principal, la que da con Independencia y Manuel Rodríguez (donde los sábados se suelen juntar las cabritas a lucir su mejor ropa), un dúo evangélico tocaba su música pero medio jazzceada, así como para convencer a los no-evangélicos que les gusta el jazz, que son poquísimo, pero igual la gente se asomaba alrededor y se sonreía como diciendo 'qué música más elegante' y nica se daba cuenta que era música evangélica y yo lo sabía porque crecí con ella y hasta la tarareaba mientras compraba un pan y un jamón en el negocio del frente. Y un poquito más allá, en la mitad de ese costado de la plaza, sentado en el suelo y apoyado en un poste, estaba el Pink Floyd tocando su tambor y moviendo la cabeza rítmicamente. Y eso le daba un plus. El Pink Floyd haraposo, un poco sucio, con el pelo largo, con un bolero parece que se llama, con pantalones la raja y hasta medio pitillos, con una corbata y un sombrero, y con esa cara de 'soy más drogo que loco pero sé que les caigo bien', y tocaba y no cantaba, sus labios se comprimen y como que saborean el silencio y como que disfrutan de las caras inexpresivas de los linarenses y hasta le gusta Linares al Pink Floyd. Y de allá, Independencia pero poniente, apareciendo desde O'Higgins (porque acá las calles son con nombres y a todos nos cuesta ubicarnos en Talca) venían los ecologistas protestando en contra de la central hidroeléctrica del Achibueno y también llegaron a la plaza, llevaban letreros que decían cosas divertidas, según yo, y se instalaron en el 'honguito', hablaban por micrófono y no entendí ni xuxa lo que decían pero está claro que todos quieren salvar el Achibueno y si es 'achí, bueno'. Todo vale cuando hay ideales de por medio. Y en el café de la esquina estaban los cuicos-derechistas observando el movimiento con ojos de pollos huidizos y yo no tengo nada contra los pollos huidizos pero era así, y desde sus asientos no hacían nada y movían la boca a medias porque esos huevones no modulan y seguramente decían 'qué simpático ver actuar al populacho, pos oye'.
Yo, en tanto, volteé en la esquina de Sotomayor hacia el oriente, cigarros-jamón-y-pan en mano emprendí camino hacia el diario, mientras Linares se seguía armando a mis espalda, hoy sábado a las 11 de la mañana.

27 marzo 2009

El poncho de Frida

En su mente ya había un boceto de horror. Pero no entendí ni pico. ¿De qué lado estás?
En fin. Estás limpio, pero te cubres la cara con algo de barro para parecer diferente, ni siquiera para igualarte al resto, a nosotros, los cara-sucia, sino para alejarte hacia el otro extremo, ese que te exige un poco más de 'esto' para estar allí y que, sin embargo, siempre debiste haber tenido la cara limpia alguna vez, ojalá con mechitas rubias.
Es como comer pan con jamón por 17 años.
"No quieras ocultar que has pasado sin tropezar", pero tampoco trates de sacarle provecho ostentado que eso te evitó las trancas y te creó inteligencia emocional y te ayudó a ser feliz y a ayudar a serlo. No te llenes la boca con filosofía cara porque te estás endeudando, porque te estás consumiendo, porque vas a mil por hora y en esa curva -que yo ya la pasé pero nunca lo reconocerás- te puedes sacar la cresta.
¿Te acuerdas de esa casa fea que no era más que la casa más linda?
Bien, acuérdate que ya no creo en las casas.

(No es lo mismo arte que hartar)

http://masielzagal.blogspot.com/2008/10/desconfianza.html

21 marzo 2009

cuando fuimos...

Sí, algo así era él. Idealmente un weón entre los estúpidos, pero un weón con cerebro. Sí, algo así seguía siendo desde hacía ya un par de años. Era, para ser franca, un semi-dios, como ese que trajo el fuego a los mortales, como ese que les trajo la luz a los mortales. Pero no fue condenado a que los buitres le comieran las entrañas. Su condena fue peor: quedarse entre ellos. Entre buitres y mortales. Entre buitres con corbatas, mortales que creyeron vivir para siempre.
Entonces, sí, era algo así. Un semi-dios, semi desnudo, semi haraposo, pero reluciente, potente, omnipotente, sublime.
Y yo: algo así como el resultado de la mezcla entre un buitre y un mortal.
Y llegó a pasar lo siguiente.
Yo, casi como una perra faldera, sabiendo todo lo que resplandecía ese semi-dios, trataba de seguirlo a donde iba, de llegar hasta donde él llegaba, de hablar de las cosas que él hablaba y hasta escuchar la música que él oía. Entonces, llegó a pasar lo siguiente: lo seguí hasta ese rincón escondido donde pocos llegaban, donde a veces se realizaban juntas de semi-dioses, donde se analizaban y cuestionaban a los verdaderos dioses, donde se mentía con la verdad y se tergiversaba la mentira. Fue ahí, en ese rincón, donde empezó a hacer señas con los pies, cuando, aplastando con el zapato una piedrecilla, empezó a escribir, a dibujar, a enviar señales, a decirme cosas.
Y me confundí.
¿Sería para mí? Para él, para ella, para nosotros. Pero caracterizaba, como sin querer, lo que sólo él sabía de mí.
Y llegué a comprender un par de cosas. Y llegué a alucinar ese par de cosas.
Él, casi como un perro faldero, me seguía a donde iba, llegaba hasta donde llegaba yo, hablaba de lo que yo hablaba y hasta escuchaba la música que yo oía. Me seguía a mis rincones y hasta creía que yo había traído el fuego a los mortales.
Pero ya estaba mimetizada. La amalgama se había consumido.

20 marzo 2009

ese octubre

Era un octubre de junio, un octubre cerrado. Era un octubre con alambre púas, con palos afilados, con agüita de ruda. Era un octubre con dolores ficticios y sugestiones, con silencios y secretos atroces, con culpa e infierno, con nunca más volver a verlo. Y ella que ya lo había perdido todo, o eso era lo que pensaba. Y a ella que la felicidad se le cayó de seis metros y creyó que jamás pasaría algo peor.
Pero llegó octubre.
Era octubre con gusanos, con algo más fuerte que el mismo dios; era octubre y el peor de los pecados, octubre con su madre y sin su hermano.
Un octubre similar al de hace dos años, pero más truncado, más agónico, medio muerto, a un paso de no haber existido. Octubre sin él, a quien jamás volvería a ver. Era octubre con tres semanas y con sangre de por medio, de por miedo, mucho miedo.
Era un octubre con amenazas de cárcel e infierno, de fuego consumidor, con la amenaza de no volver a verlo y eso era lo peor.
Y ella soñó que serían tres y ella no quería. Y ella dijo irresponsable y ella dijo no has vivido. Y ella dijo tontorrona y ella dijo pobre madre. Y ella no dijo nada y ella dijo es mi hermana. Pero todos querían decir y octubre no permitía palabras, sólo cuatro pastillas y agüita de ruda. Mucha agüita de ruda. Y era octubre para ella sola, para su silencio, para su agonía, octubre con lágrimas fugaces y la voz de no tiene que importarnos, es sólo un gusano. Pero octubre se imponía con amenaza de desmayos, de cumpleaños-feliz, de una separación eterna, de nunca más volver a verlo.
Corre, toma café-con-coca-cola, toma agüita de ruda, agüita de perejil, o albahaca u orégano, corre mucho, con receta médica, un palo afilado amarrado a la pierna, tres pastillas. No, cuatro.
Pero octubre no esperaba la llegada de las manos, octubre no pensaba en los gusanos ni en el dolor ni en los seis metros. Octubre tenía tres semanas pero mañana sería un día más. Y qué sería de ella con sus líneas azul y roja. Pero no existía otro camino, se había borrado con los pies, lo habían borrado las huellas de sus propios pasos en un octubre anterior.

02 marzo 2009

Arenas movedizas

Todo anda perfectamente mal.
Bien, qué más da. Tengo lo que debería desear.
Bien, qué más da. El mundo no se resentirá por un nuevo paso en falso.
Por suerte que todavía sigo teniendo sed. Por suerte que me estoy volviendo loca por haberme negado a un polvo. Suerte la mía, de que me sigan doliendo los ojos y picando la espalda. Suerte que no me quede ningún puto cigarro mientras el encendedor, impaciente, hace tic-tac-tic-tac. Suerte-que-en-el-sur-haya-nacido y que todas las mañanas se me congelaran los piés, las manos y la nariz. Pero eso no me creó anticuerpo. Eso no me hizo inmune ante el cambio de los cambios. Eso no me hizo perder capacidad de asombro ante la muerte y ante la ausencia. Pero bien, qué más da. Si existe una sepultura y de vez en cuando hay que llevar Lilium o flores caras.
Hay que mejorar lo bueno.
¡Cuidado! Que en el próximo paso puedes pisar mierda, o doblarte un pié, o arruinar el juguete de un niño.
Él se fue, tú te fuiste, ellos se fueron. Yo me quedo, como siempre. Los cambios son siempre dentro del mismo metro cuadrado.
Pero vi gente sonreír esta mañana. Pero esta mañana vi gente sonriendo. Fila, espera, sueño, bulla. Y todos miraban arriba-y-cruzado: todos sonreían viendo la tele. Pocas veces en mi vida he visto un cuadro más conmovedor.
Y este verano, que debió haber sido naranja, terminó siendo limón.
Estoy mal, pero, probablemente, cuando el pececito furioso me muerda la cara, se me olvide por un rato.
.....
Y, no quiero volver a repetirlo... pero eso es lo que quiero.

25 febrero 2009

Alfredo

Alfredo es efusivo y amoroso. Es correcto y caballero. Alfredo dice cosas que yo no diría: 'encantado', 'besitos, cuídate', 'qué gusto verte', 'cómo está tu hijo?', 'siempre puedes contar conmigo'. Alfredo es alegre, no feliz. Alfredo no es feliz pero no lo sabe.
Alfredo no se enoja, ni se emputece, ni se chorea, Alfredo se molesta o se indigna. Alfredo no fuma, no bebe, no come doritos ni duerme después de las 11 de la noche. Alfredo debe cuidarse por su hipertensión.
Alfredo camina aceleradamente y comparte todo. Alfredo trabaja continuamente y renuncia a todo. Yo no renuncio a Alfredo. Alfredo se pone de pie, sonríe y abraza cuando llega alguien. Se sienta en su escritorio y escribe rápidamente, tal como habla, escribe disléxicamente, idem. Alfredo tiene muletillas para escribir: en la mañana de ayer, se llevo a cado (sin tilde y es disléxico), por su parte..., concluyó, repite ideas, no tiene hilo, no tiene mucha coherencia, pone comillas y negrillas donde no corresponde. Sin embargo, a Alfredo le gusta escribir. Yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo ama a todos y a él todos lo aman: la Gobernadora, la Herminda Quezada, el de la inspección del trabajo, el del Daem y la Provincial de Educación, el Jhon Reid... etc.
Alfredo es de una familia culta y de artistas: padre psicólogo, madre profesora, tía actriz de TVN, primos en el extranjero. Alfredo estudió e hizo clases en la Universidad de Chile. Las peripecias de la vida lo hicieron caer en desgracia, como en la tragedia griega, y actualmente trabaja en el diario. Alfredo es diseñador, o algo así. Vivió en Estados Unidos y ha viajado por casi todo Europa y América. Tiene una camioneta tipo UDI y una casa de campo magnífica, con piscina, con perros, con bosque. Ahora, con polola(o).
Alfredo tiene polola pero eso a nadie le consta.
Alfredo tiene muerte, una muerte pesada. A alfredo no le faltan los brazos, le fantan los pies.
Alfredo dejará de verme y eso lo siente en el alma. 'Somos un fabuloso equipo'. Alfredo no es periodista y no lo parece ni lo quiere ser. Se asemeja más a un reportero sin mayor conocimiento. Pero yo no renuncio a Alfredo.
Alfredo, falta esto; Alfredo, falta esto otro; Alfredo, dame pan; Alfredo, me haces un café?; Alfredo, son 300 mil o 300 millones?; Alfredo, estás seguro que la mujer del vox se llama Cianura? ...
Alfredo Felipe (felipealfred) Cada vez cuesta más ser feliz en la vida ¿Por qué será?
Alfredo parece que descubrió que los secretos lo tienen empachado.
Alfredo cuida su imagen e higiene. Siempre está impecable, pero los calcetines no alcanzan a cubrir el talón de Aquiles.
Alfredo sabe mucho, procesa muy poco, no vive en una burbuja, cree que la vida es cruel, pero linda, cree que la gente es mala, hostil y grosera, pero hay quienes valen la pena conocer.
Alfredo cree que el amor es capaz de cambiar al mundo.
Alfredo cree en muchas cosas y tiene un rosario en su camioneta.

24 febrero 2009

Todo lo contrario

...
"Macho de mierda. Mierda de macho". El nick causó polémica, igual que "Ponme la mano aquí, Macorina", donde algunos entendieron 'Maricona'.
"Macho de mierda. Mierda de macho". Luis sepúlveda ganó el premio Primavera de Novelas. O Novelas de primavera. O Novelas florales... algo por ahí. No ganó sólo eso. Ganó 200 mil euros, equivalente a 250 mil dólares. Equivalente a 200 millones de pesos chilenos. ¡Qué triunfazo, qué golazo! y Ni siquiera se fue a penales, como Linaritos unido que jamás será vencido. Mich!
"Macho de mierda. Mierda de macho". No soy feminista, todo lo contrario ----> No soy machista, todo lo contrario. No soy feminista ni machista. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho". latercera.com me censuró el comentario porque llevaban estas sutiles palabras. Latercera.com cesura las groserías. Yo soy grosera. "Resentida y grosera". Era sólo una cita del escritor mediático del momento (no más leído, no valorado, no triunfador, sólo mediático). Una cita que quizás ni él recuerda y que yo he memorizado al igual que "Basta con llenar el vaso sin derramar el vino"; al igual que "instituto comercial antorcha eterna, que acoges a una ansiosa juventud...", al igual que "yo no dije ni sí ni no, sino todo lo contrario".
"Macho de mierda. Mierda de macho". No estoy resentida, no estoy enojada en medio de tu borrachera. Sí soy grosera. No soy resentida ni enojona. Todo lo contrario.
"Macho de mierda. Mierda de macho. Te veré triunfar porque vas a triunfar. Es tu condena. Luego, no sabrás nada más de mí y podrás quedarte a solas con tu instinto, lo único que tienes...
Me voy y no te dejo nada, ni siquiera la soledad que tan afanosamente buscas...
Te dejo y no te darás cuenta de aquello. Seré una asusencia más y, como estás tan lleno de ausencias, no percibirás la mía". ("Formas de ver el mar" - Desencuentros- Luis Sepúlveda).
...

19 febrero 2009

Doctor...

- Doctor ¿Y se puede morir?
- Está delicado. Existe un 35% de posibilidades de que no sobreviva.
- ¿Y qué se puede hacer para que eso no ocurra, doctor?
- Hay que esperar como va evolucionando.
- ¿Evolucionando a qué, doctor?
- No sé. No sé de lo que hablo. No sé lo que me preguntas, muchacha de ojos llorosos.

…

- Hace un rato había un 35% de posibilidades de que muriera, doctor ¿Qué pasa ahora?
- Digamos que ese porcentaje aumentó a un 50%
- Doctor, por favor haga algo para que no muera.
- No sé qué hacer. No sé que se hace. No sé de qué me hablas, muchacha del rostro duro.

…

- Doctor ¿qué pasa ahora?
- Está todo muy complicado. Tu hermano no sobrevivirá.
- Está bromeando, doctor.
- Tiene muchos daños neurológicos.
- ¿Y eso qué, doctor?
- No sé. No sé qué es eso, algo significará. No sé qué quieres saber, muchacha de los ojos hinchados.

…

- Doctor…
- Se le hizo esto, hicimos esto otro, operamos lo de allá y lo de más acá también. El cerebro, el cráneo, el ‘paño’, la cabeza, los doctores, las máquinas, los millones, ISP, Mutual, ASCH. Falleció en el momento en que le sacamos… la operación fue un éxito, estamos contentos, satisfechos, con el pequeño detalle que tu hermano no sobrevivió.
- Doctor…
- Ya no sé qué más decir. No sé lo que hicimos. ¡No me preguntes nada! Pero murió esa persona de la camilla 5 que operamos a las 17:55 horas y para lo que tuve que interrumpir mi teleserie favorita. No sé qué quieres, no sé qué necesitas saber, no sé qué harás ahora, muchacha de la mirada perdida, muchacha los labios mordidos, muchacha de los brazos arañados, muchacha destruida, muchacha inconsolable, muchacha que lloras mientras escribes. Murió tu hermano, era sólo un paciente más. Te quedaste sin un brazo, era sólo un brazo más. Se te secó el alma, era sólo un alma más. Qué quieres que haga yo.

17 febrero 2009

Hipotextos (o algo similar)

Mándame una postal, cuídate, pórtate bien, escríbeme un mail, te quiero. Y sonó entre tú y yo el silbato del tren*. ¿Puedo correr al lado del tren mientras avanza?* Sólo sonreiste con más ganas de sonreír que con pena, con más ganas de marcharte que de quedarte. El tren partió, yo me quedé parado(a) en la estación, tú tomaste un taxi y te fuiste al terminal de buses.
Pasaron los días y no supe si llegaste a tu lugar de destino o te dormiste por el camino, pasaron los meses y no recibí ningún mail, menos postal, pasó un año y no supe si te cuidaste o si te portaste bien. Pienso que tu olvido es un descuido de mi pasión*, que yo debería escribirte, que yo debería cuidarte.
Llegó el verano y nos encontramos en el supermercado por mera casualidad, por destino o armonía cósmica. ¿Y dios? Eeee. La gracia de dios me causa gracia*. ¿Juntémosno en la Alameda? Ese motel es muy mala clase. Siempre nos juntamos ahí. No importa ¿y tu casa? Bien, vamos a mi casa. Ese verano nos vimos tres veces, la última vez me dejaste en una esquina de la plaza y te fuiste a cuidar unos perros. Pude ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo(a)*, pero no dije nada, sólo me bajé y ambos aprovechamos luz verde, yo para cruzar, tú para doblar. ¡Me atropellaste, hijo(a) de puta!. ¿Estás bien? Algo. Ya, mañana hablamos.
No volvió a llamar. Tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa*.
A las dos semanas nos encontramos en MSN. ¿Estás acá? No, acá. ¿Ya te fuiste? Sí, me vine. ¿Porqué no me avisaste? Es que me parecía un poco penoso. ¿Quieres decir patético? Algo por el estilo. Eres bien maricón(a). Ordinario(a)*. Saco'e pelotas. Uh, qué enojado(a). Maricón(a), weón(a), puto(a), conchetumadre, maraco(a), maldito(a), malnacido(a), malparido(a), hijo(a) de puta, ¡¡Mala persona, mala persona!!* Ya, ya, corta la webada, nos veremos el próximo año ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Bueno, entonces iré para la vacaciones de invierno ¿o.k? ¡Con vos ni a la esquina! Entonces ándate a la mierda ¿o.k? Eso es lo que quiero*, pero con vos ni a la esquina!


* Con la frente marchita, Joaquín Sabina
* Pregunta que hace Lisa Simpson al profe suplente cuando se va.
* Besos con sal, Joaquín Sabina.
* Conversación por MSN con Carlos Valdez.
* A orillas de la chimenea, Joaquín Sabina.
* Y no me importa nada, Rocío Dúrcal.
* Calificativo que solía usar un amigo(a)
* Sexo con Amor, cuando el apoderado putea desde el auto a la profesora.
* http://masielzagal.blogspot.com/2009/01/dilogo-no-casual.html

12 febrero 2009

El weón se asusta

El weón se asusta por lo que hice, y no sólo por eso, sino porque además tenga el atrevimiento de contárselo, de decirle tan suelta de cuerpo que fui a mi fotolog, muerto por lo demás, saqué cada uno de sus posteos y los archivé en un documento word en alguno de mis tres pentdrive. El weón se asusta y me tira signos de interrogación. Yo me río.
El weón se asusta porque quedamos de juntarnos a las 8,30 y yo llego a las 8,31. Él llega a las 8,57, 4 minutos antes de que empiece el concierto, que debería inciciarse a las 9 pero nunca comienza a la hora. El weón se asusta por tanta obseción. Yo me enojo.
El weón se asusta porque coloco en mi nick 'Pónme la mano aquí, Macorina' (alguien entendió Maricona) y piensa que quizás en qué ando. Claro, no sabe de esa Macorina cubana de los años 20 con su auto rojo. No sabe de la Chavela Vargas, así como como yo no sé de esos grupos que llevan H intermedia. El weón se asusta porque me gusta la Chavela Vargas. Yo cambio el nick.
El weón se asusta porque sé de su vida tanto como él, pero sin embargo, mirándolo de afuera, puedo percibir más cosas. Se asusta porque sé de la mina del aborto, porque sé de la otra que lo quería y que juraba que 'hacían el amor', porque sé de la engañada que lo engañó y de la pendeja que lo dejó; porque conozco las profesiones de sus padres y ambos apellidos de su madre; porque me sé el nombre y la sala-cuna de su hijo y porque lo llamé el lunes en la mañana para decirle que quería salir el sábado en la noche con él. El weón se asusta porque jura que estoy enamorada. Yo me froto las manos y pienso en el libro.
El weon se asusta porque cuando nos juntamos por casualidad en el servicentro, él comprando chelas y yo cigarros, le dije que tenía otro planes. Que me estaban esperando en la plaza (no me acuerdo si era cierto). El weon se asusta porque le di la cortá, dijo. Yo dije que él pagaba y me fui.
El weon se asusta porque escribo y digo cosas raras, porque nada cuadra con esa 'mujer-pendeja' que conoció por chat, porque nada cuadra con la religión de mis viejos ni con mis seudos creencias filosóficas. El weón me dijo 'mejor lo dejamos para después'. Yo me asusto.

10 febrero 2009

Buscándome bajo el colchón

- Y tú? ¿Qué estás haciendo?
- Búscándome bajo el colchón. O pegado en la pared. O en algún lugar. Mirando la vida enmarcada.
- Tú te lo pasas buscando cosas. Búscate entre tus uñas. Quizás durante mucho tiempo te tuviste entre las manos y te escurriste entre tus dedos. Algo debe quedar entre tus uñas.
- ¿Y en las tuyas? ¿Quedará algo de mí?
- Sólo ratros de tu carne o del sudor de tu espalda.

05 febrero 2009

Gustándome

Me gusta, entre tantas otras cosas, tomarme un sorbo de agua y guardármelo por algunos minutos en la boca. Hacer nadar mi lengua y quitarle un poco de veneno. Me lo trago.
Me gusta leer los comentarios que escriben las personas en la latercera.com, algunos agudos, otros sabios, otros muy huevones, otros hincha pelotas no más. Comentan la noticia, pero en la mayoría de los casos se pelean unos con otros, todos buscando fundamentos claros e indiscutibles, todos rebuscan palabras que ojalá alguien no entienda, todos quieren y creen saber de política y constituciones. Me gusta leerlos detenidamente, me divierte ver discutir a personas que no se conocen. Me inspiran para los editoriales, casi siempre.
Me gusta abrir a cada rato la ventana de msn mientras trabajo, para ver quién ha ingresado y quién se fue. He llegado a tener como máximo 17 contactos conectados (con redundacia y todo), en promedio son 8 - 9 -10. Me gusta leer sus nick y, en algunos casos, memorizarlos. Por ejemplo contento porque me fue biennnn, es mentira, no creo que le haya ido bien en nada. Es que él es muy mentiroso y siempre escribe cosas tontas y siempre se hace la víctima y siempre cree que a todos les importa lo que le pasa y siempre miente. Ya lo dije. A la muerte se le mira a la frente con valor y luego se le invita a tomar una copa, bien, muy buena la cita de Allan Poe, pero sonaría mejor en alguien que no conociera la muerte tan de cerca, en ella sabe como a 'compadézcanme'. Vida de Piedras /Anónimo/, nada que decir, siempre ha sido anónimo, siempre ha tenido vida de piedras, o las ha admirado. Donde las calles no tienen nombres, me suena a mis 16 años, pero lo ilógico siempre tiene un buen sentido, aunque sólo es una canción de U2, dijo. Solteros... Kiero un completo grande, sólo quiere que le pregunten porqué están solteros y luego contestar 'no quiero hablar de eso, es un tema complicado, me da verguenza, fui tan tonta'... y bla-bla. En la Libertadores, no le he preguntado -aunque quizás espera que lo haga- pero presiento que tiene algún programa de fútbol en alguna radio que se llama Libertadores. Fabiola Isabel (que capasidad tiene una persona para resistir la adversidad), simplemente Fabiola Isabel, para qué más; he querido decirle que capacidad es con c y ese qué debería llevar tilde, pero me da flojera. María Cecilia (Dónde estará mi primavera), simplemente María Cecilia (la tía cecy) que sigue buscando su primavera sin ver el verano que tiene encima. Aunque no te vea sé que estás ahí y he leído algunas cosas más cursis. Qué más, qué más... lo dejo así por el momento. Ah! Mis favoritos: Kién dijo que la U no ponía huevos? y ¿¿¿Por qué el pollito cruzó la calle???, me gustan porque me muero de curiosidad al saber qué los llevó a poner eso, pero no les pregunto para no enterarme, simplemente.
Me gusta ver a Lagos Weber bailar cueca.
Me gusta, de repente, ver El Heraldo y cachar que no sacan ni la mitad de noticias locales que nosotros. Pero también me gusta cuando nos golpean con alguna noticia (aunque no saben titular de manera sensacionalista), porque me provoca adrenalina.
Me gusta la previa en todo sentido. Me gusta el calor y el frío de la previa, en sus respectivos sentidos. Me gusta sentir esas ganas de más, en ambos sentidos. Me gusta ese hormigueo que baja y el otro que sube, en sus respectivos sentidos. Me gusta cuando ya se ha calmado el 'hambre' o la sed, en sus respectivos sentidos. Ahora, si ambos sentidos son en una misma ocasión, mejor todavía.
¿Qué más me gusta?
Cuando de la nada se me ocurre una palabra como para empezar a escribir algo que de a poco me irá provocando pequeños orgasmos. Como, por ejemplo 'Me gusta'; 'Y quién iba a pensar que lo iba a ver así'; 'La cara seca, el sueño fruncido', 'No fue por eso que llegué a esa hora'....

02 febrero 2009

A esta hora de la noche....

Y quién iba a pensar que lo iba a ver así. Oscuro pero con luces. Tenebroso pero celestial. Silencioso pero con voces, con pasos, con risas, con tecleaderas. Blanco pero color tapiz (¿tapiz es un color?). No, color mate. Grande, pero igual chico. Pobre, pero independiente, digno y autosuficiente.
Don Pedro se pasea sin saber bien a dónde va. 'Prendo la luz o no?'. 'Ya', contesta la Anita con su fina voz inalterable. Yo me levanto a entregarle unas entradas para el circo conseguidas deshonestamente para la tía Cecy. 'Ya, mi niña, gracias', dice, y continúa con su conversación por chat allá, en ese espacio que no es oficina donde ella, siempre con una sonrisa, atiende a los a veces no tan bienvenidos visitantes. Todos, hombres y mujeres, quedan enamorados de ella.
Alfredo habla rápidamente, disléxicamente, dándole indicaciones sobre unas fotos a la Anita. Luego se va, despidiéndose de cada uno. Es el único caballero que ha pasado por el diario. Don Arturo salió y tal vez, para bien de todos, no vuelva por ahora. Fue a su casa a escuchar bossa nova, a recordar el concierto, a celebrar que a mí me haya gustado Yin-Yin, 'música para intelectuales', dijo.
Afiches de la cuaresma de abril del año pasado (estamos en febrero, sólo aquí pasa eso), un archivo de diarios viejos, una luz que se apagó sola (están penando), la maquina de coser (uno de los 5 únicos ejemplares de Chile), un baúl, un globo terráqueo, otra cosa insignificante. Computadores, impresoras, scaners, fax, cuadros, cuadros, cuadros. Arte y literatura por todos los rincones. Se prende la luz (siguen penando). El silencio no pesa, se siguen escuchando tecleaderas: la Anita trabaja, la tía Cecy chatea, yo escribo huevadas. El sentimiento, una mirada, un pensamiento, la esperanza, la sabiduría decoran el final. Me quedo con sabiduría. Me quedo con los cinco años que me han arrojado mucho más que experiencias.
Me quedo.

Sí, me quedo en el Diario.

30 enero 2009

La cara seca, el sueño fruncido (ceño fruncido), la mandíbula dolorosa, los ojos morados, azules como la angustia, como el arrepentimiento (como el arrepentitiempo), como el haber entregado algo valioso y quedar con la mano estirada. Nadie recibió nada, nadie miró siquiera.
Con las piernas con dolor por el en cuatro, por el abajo, por el arriba. Sí, por eso.
Y la comesura de los labios tiesas por la saliva seca, los labios mismos partidos, con gusto a sangre, a salsa de soya, a salsa de ajo, a sudor de tu piel. A tu piel.
Queda un cigarro. El vuelto te lo quedaste tú.
Con los ojos con más que cansancio, con un poco de furia, de esa que dijiste que hay menos en el infierno que en los ojos de una mujer. Una mujer des-pechada. Nunca tuve tantos pechos. Soy de senos precarios.
Y la lengua con gusto a tabaco, eso no lo sé, lo presiento. Sé pocas cosas y me siento menos que eso. Me siento poca-cosa, pero más-persona. Aunque se haya frustrado un orgasmo que pudo haber sido multiorgásmico. Aunque se haya pasado la hora sin darnos las 10 ni las 11, las 12 ni la una ni las 2 ni las 3. Sin que desnudos al anochecer nos haya encontrado la luna. Aunque haya sido la copiloto de una conversación superficial, de una lengua trabada, de una traba lenguada. Aunque no haya cobrado.
Con la panza suelta, con estrías que de tan atrevidas y burdas llegan a ser sexys, con una sangre de octubre que se subió a mi cerebro, con el cerebro de agosto que me bajó al ombligo, con las trancas de siempre, con las huidas de siempre. "Me voy, me vengo, no estoy, se fue, se vino, no está", Suena multiorgásmico y no es más que multicobardía.
No es más que nosotros dos en lo que nunca fueron 365 días multiplicados por 4 y divididos por cinco pololeos malhechos, 290 canas al aire, dos hijos, seis infidelides, unas cuantas revolcadas mutuas dignas de publicarlas en El Revolcón, cuatro universidades distintas y 35 llamadas telefónicas sin contestar.
No es más que nosotros dos no queriéndonos rendir para no quedar sin pan ni pedazo ni mermelada ni caviar ni vino tinto en caja. Para no quedarnos sin una noche de lluvia en medio de alaridos y reproches, de ojos en la ventana, de exhibición en la ventana.
Ahora sin ventanas y con alrededor de 365 días más, multiplicado por 2, que se dividirán por un sinfin de 'me voy, me vengo, no estoy, se fue, se vino, no está, ándate a la mierda y eso es lo que quiero".

26 enero 2009

La voz de mi Ladrón Honrado

No fue por eso que llegué a esa hora. Fue por lo otro. Sí, por esas señoras que se pelearon en la calle, cuando una, sin querer, le botó las bayas a la otra; y esa otra, con querer, de puro picada, le tiró la canasta con las bayas a la anterior. Y hasta las pisó, la muy puta, figúrese usted. Los señores también se pelearon, no por las bayas, los señores no cargan bayas, cargan dinero. A un señor se le cayó el dinero en la calle y otros dos lo vieron allí, babosearon al imaginarse ese montoncito de verdes en sus manos. Pero antes de tomarlos empezó la discusión 'no es tuyo', 'tuyo tampoco', 'yo lo vi primero', 'no, yo lo vi'. Llegó el guardia, figúrese usted, y dijo que ese dinero le corresponde al dueño. Salió a buscarlo, pero yo vi que el muy malparido se lo dejó para él.
Yo sólo los miré a la distancia, no me tenté ni con el dinero ni con las bayas. Todavía me quedaba una cañita de vino y más me vale eso que cien pájaros volando. Pero no fue por eso que llegué a esa hora.
Estaba pensado en lo inútil que puedo ser, en lo poco que puedo ser, en la carga que puedo ser. Nadie me quiere dar trabajo. Y le juro que he tratado de conseguírmelo, pero todos me miran mal, como la escoria misma, como lo peor de la podredumbre humana. Porque la humanidad también se pudre y entre ellos estoy yo. Ni porque llevo mi capotecito, que vale oro, me toman en cuenta.
Entonces me vine caminando tan triste por la pena por la rabia por el miedo por usted por llegar el momento en que no me soportará más por mi carga por mi hambre por mi sopa por mi cama por mi borrachera. Que usted dijo que la próxima vez dormiría en la escalera y qué le iba yo a hacer. Acomodé mi cabeza sobre el capotecito doblado sobre la nieve sobre la escala y con más frío que pena me dormí para no molestarlo. Que de dónde iba a suponer yo que se iba a molestar igual. Mejor me quedaba en la silla mirando por la ventana, un poco más ajeno del mundo, con menos caos, un poco con más calor, menos solo, con más tranquilidad, menos malo, con más seguridad, menos borracho, con más pena. Y usted igual se hubiese molestado, pero no preocupado.
Por eso le repito, como por séptima vez, que yo no tomé esos pantalones. Que para qué los iba a querer yo, si con los que tengo me basta, si yo no soy un manilarga amigo de lo ajeno. ¿Cree usted que yo podría pagarle de tal modo? No, no se moleste porque ando en cuclillas, pero es que por aquí deben estar esos pantalones, en alguna parte va a aparecer. Bajo la cama, bajo el colchón, bajo la mesa, bajo el baúl, bajo la silla, bajo sus pies. Quién sabe. Por ahí deben estar. O también es probable que hayan desaparecido porque sí, porque se les dio la gana. Usted me mira con risa de pena, señor, con rabia de lástima. Porque usted es bueno y yo no pude haberle robado, para qué, mire como ando, mire mi miseria, mire mi ebriedad, para qué iba a robar sus pantalones caros con los que pensaba hacer tantas cosas. Era como si usted tomara mi vino y me lo echara por la espalda.
Entonces debo marcharme, porque usted es bueno y sin embargo desconfía de mí. Porque yo soy malo y sin embargo no tomé sus pantalones ni la pollera de la vieja. Porque estoy borracho y sin embargo guardo dignidad. Ni humillado ni ofendido, sólo por respeto debo irme. A mí y a usted.
Y allá afuera está blanco y camino. Y mis pies tocan la nieve y ya morados no sienten nada. Y el ambiente sabe a hambre y desamparo. Y el alcohol sabe a sal para las heridas. Y la muerte se aproxima y retrocede. Una noche, al lado de un alambrado, cubriéndome con mi capotecito del frío peterburgués. Otro día que sabe a mil años y el viento me rasga la piel. Las tabernas se cerraron para mí, las veredas se escondieron para mí, las orejas se congelan y los párpados se caen. Otra noche sobre un puente porque abajo es peor, hipotérmico y moribundo lo recuerdo con cama y techo. Ya de día, ya de tarde, cae la noche y llego a su casa. Lo encuentro esperándome ansioso, angustiado y con una sonrisa. Que la sopa, que el pan con cebolla, que un vaso de vino. No quiero vino. Estás enfermo. Sí, no me siento bien. Y la fiebre y la vida y los recuerdos de la infancia de la calle de los niños de los juegos de alfileres de modistas de la loca de la niña de la madre de los llantos de la historia del pasado de la cruz de Jesucristo de su sangre de mentira de los curas de la iglesia de la ostia del vino, vino, vino, agua ardiente bendita de los cantos de la infancia de la calle de los niños. Y yo lo miro y lo veo a medias y usted no se quiere alejar de mí. Señor, ¿cuánto le darán por mi capotecito? Y usted me mira con risa de pena, con llanto de lástima. Dice que tres rublos y pienso que es poco, para todo lo que me ha acompañado por años. Entonces no aguanto más con la carga de la pena de la culpa del ahogo de la maldad. Cuando yo me muera, quiero que usted lleve mi capote y lo venda, si le cose los agujeros puede que le den más dinero, quizás así pueda recuperar en algo la plata de los pantalones, que yo le robé para comprar alcohol. Y me toca con cariño y su mano es como el cielo. Descansa, hijo, descansa. Y no quiero descansar, no quiero dejar de vivir esta vida de miseria a la que ya me había acostumbrado, y lo miro descubriendo en horas de mi muerte la bondad de lo poquísimo que éramos. Y los ruidos en mi oído hacían bom-bom-bom y la cama era de algodón y todo ardía con mi cabeza. Algo remecía la vida entera y mi capotecito no era suficiente para protegerme. Extendí mi mano para asirme de algo, pero sólo encontró el vacío más rotundo.


(Modificado de "Un ladrón honrado", F. Dostoiewsky)

21 enero 2009

Diálogo No Casual

- ¿Por qué?
- ¿Porqué qué?
- Porqué esto.
- ¿Esto qué?
- Esto que hacemos.
- ¡Ah! No sé.
- ¿Cómo no vas a saber?
- ¿Saber qué?
- Lo que dijiste.
- ¿De qué?
- De lo que te pregunté.
- Filo ¿por qué quieres saber?
- ¿Saber qué?
- Eso.
- ¿Qué cosa?
- Lo que me preguntaste si sabía.
- ¡Ah! No sé.
- No sabes nada.
- ¿De qué?
- De nada.
- ¿Y de verdad crees que la marihuana no te hace ni cosquillas?
- ¿Qué tiene que ver?
- ¿Con qué?
- No sé.
- No sabes nada.
- ¿De qué?
- De nada.
- Ándate a la mierda.
- Eso es lo que quiero.